La sentencia del Tribunal de Apelación de Bari abre un nuevo escenario en la legislación familiar italiana, cuestionando los principios tradicionales sobre la filiación.
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El Tribunal de Apelación de Bari ha dictado una sentencia que reconoce la adopción de un menor de cuatro años, permitiéndole tener dos padres y una madre como progenitores legales. La resolución, pronunciada el 12 de mayo de 2026, resuelve un caso de adopción que vincula a Italia y Alemania, originado en un decreto judicial del 21 de enero del mismo año.
El niño nació en Frankfurt el 17 de diciembre de 2021. Su madre biológica, amiga de una pareja homosexual que convive desde hace más de una década, consintió en la gestación. La pareja se casó en Alemania en 2019. Tras el nacimiento, el menor fue inscrito con su madre biológica y su padre biológico, pero en 2022 un tribunal de Berlín autorizó la adopción por parte del marido del padre biológico, conforme a la ley alemana.
En octubre de 2024, la pareja solicitó al municipio de una localidad en Apulia que registrara la adopción, ya que el padre biológico posee nacionalidad italiana. Las autoridades municipales rechazaron la inscripción, esgrimiendo el riesgo de una "gestación subrogada secreta", prohibida tanto en Italia como en Alemania. Ante la negativa, los demandantes acudieron a los tribunales, donde los magistrados desestimaron las sospechas sobre posible subrogación tras examinar la documentación judicial y los informes sociales alemanes.
Los trabajadores sociales alemanes que visitaron el domicilio familiar certificaron que ambos hombres habían asumido responsabilidades parentales desde el nacimiento del menor, proporcionándole atención y educación. Constataron asimismo que la madre biológica había consentido la adopción y mantenía una relación regular con el niño y sus padres adoptivos, configurando un vínculo "cálida y afectuosa".
La sentencia se apoya en jurisprudencia de la Corte Suprema italiana que permite reconocer resoluciones extranjeras en materia de filiación, siempre que no medie acuerdo de subrogación y se respete el orden público internacional. El fallo evidencia una evolución gradual en Italia hacia la aceptación de marcos legales y culturales más próximos a los estándares occidentales sobre familia y paternidad, pese a la orientación conservadora del ejecutivo.
La decisión judicial suscita interrogantes profundos sobre la antropología y la moral, particularmente respecto a la comprensión tradicional de la maternidad y paternidad que la doctrina católica considera inherentes a la naturaleza humana. Aunque el litigio versa sobre adopción, abre un debate más extenso acerca de la estructura familiar y sus consecuencias para el desarrollo emocional y psicológico de la infancia.
