La Iglesia Católica en Cebú coordina la distribución de víveres y medicinas, mientras voluntarios enfrentan desafíos logísticos para asistir a las comunidades afectadas por el sismo en el norte de la isla.
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Miles de voluntarios en Cebú, Filipinas, se movilizan hacia el norte de la isla para llevar ayuda a las zonas afectadas por el reciente terremoto del 30 de septiembre de 2025. A pesar del tráfico paralizado y las constantes réplicas, la solidaridad y el espíritu de unidad, conocido como bayanihan, se hacen presentes. Carmelle Estenzo, comunicadora de la Arquidiócesis de Cebú, destaca cómo, a pesar de la desorganización, el pueblo filipino muestra su capacidad de cooperación y esperanza.
La Iglesia Católica en Cebú ha intensificado sus esfuerzos para apoyar a los damnificados. Seminarios, sacerdotes y laicos colaboran en la organización de víveres, medicinas y suministros esenciales. Varias parroquias han habilitado centros de acopio y coordinación, asegurando que la ayuda llegue a quienes más la necesitan. En medio de largas filas de vehículos y rostros cansados, la esperanza se mantiene viva, como lo expresa Carmelle: “Somos peregrinos de la esperanza… en la carretera”.
