Desde la elección del Papa el 8 de mayo de 2025, se ha observado un aumento notable de miembros de la Orden de San Agustín en la Curia, suscitando preguntas sobre la estrategia de gobierno del nuevo Pontífice.
Último boletín
Desde que León XIV fue elegido Papa el 8 de mayo de 2025, la presencia de miembros de la Orden de San Agustín en el Vaticano ha crecido de forma perceptible. El fenómeno ha generado interrogantes sobre si responde a una política deliberada del nuevo Pontífice o a una simple acumulación de coincidencias. Los agustinianos han sido históricamente una orden menos visible en los pasillos de la Santa Sede que dominicos, benedictinos, franciscanos o jesuitas.
Su implantación en el entorno vaticano no es, sin embargo, nueva: la orden cuenta con un convento y una universidad a escasos metros de la Santa Sede, gestiona la sacristía papal y atiende la parroquia de Santa Ana, enclavada dentro del territorio vaticano. Lo que sí resulta más reciente es que León XIV ha designado a varios agustinianos para ocupar puestos de relieve en la Curia romana.
Entre los nombramientos figura el del obispo español Luis Marín de San Martín, que tomó posesión como prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad el 12 de marzo. El padre nigeriano Edward Daniang Daleng fue designado en noviembre vice-regente de la Casa Pontificia, cargo creado expresamente por el Papa para esta ocasión.
El obispo Lizardo Estrada Herrera, auxiliar de Cuzco en Perú y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano, ha sido nombrado miembro de dos dicasterios: el del Servicio para el Desarrollo Humano Integral, el 30 de marzo, y el de la Comunicación, el 9 de abril. Este obispo comparte con León XIV la nacionalidad peruana y el compromiso con el proceso sinodal impulsado por el Papa Francisco.
En la Curia figura también el padre Rocco Ronzani, prefecto de los Archivos Apostólicos del Vaticano, aunque su nombramiento fue obra del Papa Francisco en julio de 2024.
Pese a que León XIV ha situado a algunos hermanos de hábito en su entorno, fuentes vaticanas apuntan a que esto obedece más a la tradición que a un favoritismo personal. Una de esas fuentes ha señalado que "no se trata de una invasión de agustinianos", lo que sugiere que el Papa no parece inclinado a reservar los puestos clave para miembros de su propia congregación.
Un sacerdote con tres décadas de residencia en Roma ha observado que, si bien los pontífices suelen rodearse de un círculo próximo de colaboradores, León XIV parece primar la competencia sobre la afinidad personal. A diferencia de su predecesor, que con frecuencia elegía a personas que compartían su visión eclesial, el nuevo Pontífice adopta un criterio más institucional en la gestión de la Curia.
Los analistas coinciden en que no se vislumbra una "corte de León" en el Vaticano, lo que deja sin respuesta clara la pregunta sobre quiénes son sus verdaderos consejeros y a quién consulta el Papa antes de tomar decisiones. Un vaticanista ha apuntado que "hay muchas dificultades para saber quiénes son sus cercanos", añadiendo así un elemento de incertidumbre a los primeros meses de su pontificado.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.

Comentarios (0)