No sé si se han enterado, pero ayer un sacerdote influencer, muy conocido en redes sociales, dejó el sacerdocio para comenzar una nueva vida y formar una familia.
En Francia, el debate sobre la eutanasia se ha vuelto a quedar en punto muerto. La Asamblea Nacional Francesa aprueba, el Senado frena, y el país sigue sin dar un paso definitivo. A primera vista puede parecer bloqueo político o simplemente una incapacidad para llegar a un acuerdo, pero también puede leerse de otra manera...
Ofrecemos una recensión resumida del artículo de Samuel Trizuljak Publicado en Catholic Things, USA, el 8 de mayo de 2026, citando en parte sus textos.
Hay imágenes que parecen anunciar un cambio y que, sin embargo, duran menos de lo que uno esperaba. La visita del Papa a España ha sido una de ellas. Durante unos días dio la sensación de que algo se había movido en nuestro país, aunque solo fuera por un instante.
Leon XIV habla de la noche como un lugar de camino y de encuentro con Dios en la vigilia de Oración en el estadio "Lluís Companys" su reciente viaje a Barcelona. Resulta muy iluminante hablar del sufrimiento y la noche como nos habla el Papa, en lo que ya es el patrimonio doctrinal de este Pontífice.
Reseñamos abajo algunas de las buenas medidas de gobierno del presidente Trump, cuyo prestigio ha sufrido debido al póker de aranceles hacia casi todos los países. Es importante fijarse en lo positivo de todo gobierno, para recobrar así una visión positiva y equilibrada.
Para muchos jóvenes la visita del Papa León XIV ha dejado en nosotros una sensación de alegría difícil de describir con palabras.
Este fin de semana se han reunido en Madrid cientos de miles de jóvenes en torno al Santo Padre que ha tenido a bien visitar la capital de España.
La elección de León XIV en 2025 reabrió preguntas sobre si el nuevo pontífice modificaría la relación histórica entre la Iglesia Católica y la masonería.
El cardenal José Cobo ha invitado a representantes de Crismhom al encuentro de León XIV con el mundo de la cultura y la sociedad civil. Y, como suele ocurrir en estos casos, la noticia llega envuelta en esa niebla pastoral tan característica de la época: nadie cambia oficialmente la doctrina, nadie dice expresamente que el Catecismo haya quedado para el museo, nadie proclama una nueva moral sexual desde la catedral. Simplemente se invita, se sonríe, se fotografía, se acompaña y se deja que los gestos hagan el trabajo que antes hacían los documentos doctrinales.
Un amigo me enviaba hace unos días una fotografía tomada en el Paseo de la Castellana. A la altura del estadio Santiago Bernabéu, donde habitualmente se suceden el tráfico, las prisas y el paisaje urbano de cualquier gran capital europea, se levantaba una enorme cruz. Había sido instalada con motivo de la vigilia que tendrá lugar durante la visita del Papa León XIV a España.
Tengo muchas ganas de que el Papa León XIV venga este viernes a Madrid. Lo digo de corazón. Es una alegría inmensa recibir al Santo Padre en nuestra tierra después de tantos años sin una visita del Papa.
La empresa mediática neoyorkina ´The Epoch Times´ ha publicado una entrevista en TV, moderada por Jan Jekielek a mediados de abril 2026, en la que Kristen Jenson revela sin tapujos la realidad pura y dura de la pornografía infantil en USA.
Hay quienes llevan años anunciando la muerte de la fe en España. Luego llega Pentecostés, se abren los caminos de Andalucía y cientos de miles de personas marchan hacia la Virgen del Rocío, o a cualquier romería de la Virgen de su pueblo.
El cardenal José Cobo ha llamado a “superar la polarización y apostar por el bien común” en una entrevista concedida a Religión Digital. La frase, tomada en sí misma, resulta difícilmente discutible. La Iglesia y la sociedad española necesitan menos bloques enfrentados, menos etiquetas automáticas y mayor disposición a escuchar a quien piensa de otra manera. Hasta ahí, nada que objetar.
Una recuerda perfectamente aquellas imágenes de la JMJ de Madrid. Filas interminables de jóvenes esperando para confesarse bajo el sol de agosto en el parque de El Retiro. Sacerdotes de medio mundo atendiendo en distintos idiomas. Confesionarios llenos hasta la noche. Gente arrodillada. Silencio. Penitencia. Absolución. Iglesia Católica en estado puro.
La semana pasada, durante una conversación con un sacerdote, escuché una afirmación que me sorprendió profundamente. No porque encerrara una gran novedad teológica, sino porque contenía una verdad tan evidente que a menudo pasa desapercibida. “En la Iglesia estamos los más necesitados”.
El 8 de septiembre de 1943 Italia se derrumbó militarmente y los alemanes ocuparon Roma, transformando la ciudad eterna en una capital bajo administración nazi. Poco después, las autoridades alemanas exigieron a la comunidad judía de Roma la entrega de 50 kilos de oro bajo amenaza de deportación, un preludio del horror que estaba por venir.
Desde pequeño he tenido la inmensa suerte de recibir una sólida formación cristiana. Crecí escuchando hablar de las grandes llamadas que Dios puede hacer al corazón humano: el matrimonio, la vida consagrada, el sacerdocio e incluso la vocación a la soltería.
La reciente tensión verbal entre Donald Trump y León XIV ha vuelto a poner sobre la mesa una confusión recurrente: la tentación de leer el Evangelio con las gafas de la política interna de Estados Unidos.
Querido Monseñor Elizalde:
Hay escenas eclesiales que parecen salidas de la pluma de alguien con memoria de sacristía, oído atento y cierta dosis de mala intención. Dos sacerdotes presentan una carta en nombre de 52 colegas. Solo dos firman. Los otros 50 permanecen en esa práctica pastoral tan frecuente en ciertos círculos: presencia real, pero cuidadosamente invisible.
Hace años el Occidente cristiano está luchando contra los planes maléficos de la Agenda de Davos 2030, en la que tienen la voz cantante las sociedades secretas.
En marzo de 2019, el Papa Francisco dejó caer una frase que en su momento sonó casi a reproche y que, con el paso del tiempo, ha ido adquiriendo un aire de diagnóstico certero. Condicionaba su visita a España a que “nos pusiéramos de acuerdo”, a que hubiera cierta paz entre nosotros.
Hay una escena que se repite con una fidelidad casi litúrgica: un hombre —podría ser cualquiera— se sienta un momento, desbloquea el móvil "solo para ver una cosa" y, sin saber muy bien cómo, lleva diez minutos deslizando el dedo. No buscaba nada concreto. Pero encuentra siempre lo mismo.
