El cardenal Sarah condena la imposición de ideología en África

El cardenal Sarah condena la imposición de ideología en África

El cardenal guineano intervino en el Parlamento Europeo para alertar sobre el uso de la cooperación internacional como instrumento de presión ideológica.

El cardenal Robert Sarah ha denunciado en el Parlamento Europeo lo que considera una nueva forma de «colonización ideológica» que la Unión Europea está ejerciendo sobre África. Según el purpurado guineano, esta colonización se manifiesta mediante la imposición del aborto, la ideología de género y los denominados derechos sexuales y reproductivos, los cuales se presentan como condiciones para acceder a programas de cooperación internacional. Su intervención tuvo lugar durante el coloquio titulado Europe and Africa, celebrado en Bruselas, donde apeló a las enseñanzas de León XIV, Benedicto XVI y Francisco para abogar por una relación entre ambos continentes que respete la soberanía cultural y la ley natural.

Último boletín

Invitado por los eurodiputados Paolo Inselvini y Nicolas Bay, el cardenal Sarah centró su discurso en la defensa de la dignidad humana y criticó la utilización del lenguaje y de la cooperación internacional como herramientas para imponer agendas ideológicas. En su intervención, planteó interrogantes fundamentales: «¿Podemos seguir entendiéndonos? ¿Las palabras que utilizamos —derechos humanos, dignidad, desarrollo, libertad, salud, género, familia— significan todavía lo mismo para quien las pronuncia en Bruselas, Estrasburgo, Kampala o Conakry?», cuestionó.

El cardenal Sarah recordó unas palabras recientes de León XIV dirigidas al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, donde se enfatizaba la necesidad de que las palabras reflejen realidades ciertas para facilitar un diálogo auténtico. A partir de esta reflexión, el purpurado argumentó que muchos términos en documentos internacionales han dejado de describir la realidad y se han convertido en instrumentos de transformación cultural. «Expresiones como "salud sexual y reproductiva" designan con frecuencia el acceso al aborto; "igualdad de género" puede significar la deconstrucción de la diferencia sexual entre hombre y mujer inscrita en el cuerpo humano», afirmó.

Sarah subrayó que este cambio en el lenguaje no es solo una cuestión terminológica, sino un medio de presión política. Afirmó que «un tratado, una resolución o un plan de acción que utilizan un vocabulario impreciso y ambiguo no son instrumentos de cooperación, sino instrumentos de perversión y de poder silencioso». En su análisis, el cardenal destacó que quien controla el significado de las palabras «controla de hecho el resultado de la negociación», lo que puede llevar a una forma de neocolonialismo cultural y económico.

Presión sobre legislaciones nacionales

En este contexto, el cardenal advirtió que muchos países africanos enfrentan presiones para modificar su legislación en temas como el aborto, la familia o la identidad sexual, condicionando su acceso a programas de cooperación o financiación internacional. «Cuando se invocan los derechos humanos para imponer categorías jurídicas ajenas a nuestra historia, a nuestra fe, a nuestra cultura y a nuestra visión antropológica, ya no estamos ante una cooperación entre iguales», sostuvo.

El purpurado fundamentó gran parte de su discurso en el pensamiento de Benedicto XVI, Francisco y León XIV. Recordó la defensa del Logos y de la razón por parte de Benedicto XVI como base de la vida política y jurídica, así como sus advertencias sobre la ideología de género y el relativismo. «Cuando Europa construye derechos separados de la verdad sobre el hombre, la razón misma se deforma», afirmó. También hizo referencia a las denuncias de Francisco sobre las «colonizaciones ideológicas» y citó la reciente encíclica Magnifica humanitas de León XIV, advirtiendo sobre el riesgo de reducir la persona humana a un mero dato técnico, económico o estadístico.

Instrumentos de cooperación bajo escrutinio

El cardenal dedicó una parte significativa de su intervención a examinar diversos instrumentos de cooperación entre la Unión Europea y los Estados africanos, como el Acuerdo de Samoa y varias resoluciones aprobadas por el Parlamento Europeo. A su juicio, a través de estos mecanismos, Europa utiliza el comercio, la financiación y la ayuda al desarrollo para influir en la legislación nacional de muchos países africanos. «Aquí aparece de forma verificable la colonización ideológica: el uso del comercio y de las finanzas para intervenir en la legislación penal y familiar de un Estado soberano, violando frontalmente el principio de autodeterminación de los pueblos», afirmó.

El cardenal Sarah insistió en que África debe ser considerada un interlocutor con identidad propia y no un continente al que se le impongan modelos culturales concebidos en Europa. Más allá de su crítica, defendió la necesidad de establecer una cooperación basada en el respeto mutuo, la subsidiariedad y la solidaridad. «La Iglesia no pide a Europa que deje de ayudar a África; pide que la cultura del poder se transforme en una civilización del amor», afirmó.

Asimismo, destacó que la secularización en Europa convierte a África en un referente espiritual para Occidente. «Europa, envejecida y cansada, tiene mucho que aprender y recibir de África», aseguró, haciendo hincapié en el vigor de la fe, la vida familiar y las vocaciones en numerosos países africanos.

En la conclusión de su intervención, el cardenal Sarah instó a las instituciones europeas a revisar el lenguaje que utilizan al abordar cuestiones relacionadas con la familia, la vida, la sexualidad o los derechos humanos. «Hagan un serio examen de conciencia. Escuchen a África. Respeten su soberanía cultural. Ofrezcan una cooperación libre, no condicionada por agendas ideológicas», solicitó a los eurodiputados.

Finalmente, el purpurado dirigió un mensaje a los responsables políticos europeos: «No les pido un acto de fe, sino un acto de razón. Comprueben si las palabras que pronuncian honran realmente a la persona humana, a la familia y a la libertad de los pueblos. Si es así, África y Europa caminarán juntas. Si no, ningún tratado, por bien redactado que esté, podrá colmar esa distancia».

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar esta noticia.

Escribe un comentario

Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.

Sigue a Iglesia Noticias en Google
Añadir a mis fuentes favoritas

Publish the Menu module to "offcanvas" position. Here you can publish other modules as well.
Learn More.