La restauración del retablo se enmarca en un proceso de reorganización de la comunidad religiosa.
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Tras varios años de ausencia, el retablo de la Transfiguración ha regresado a su emplazamiento original en el templo de las Capuchinas de A Coruña. La obra, restaurada y nuevamente instalada, fue bendecida el pasado sábado 23 de mayo a las 11:00 horas en una ceremonia presidida por el arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto Fernández, quien contó con la presencia del párroco José Luis Veira Cores, autoridades civiles y un nutrido grupo de fieles.
El retablo es una pieza singular del barroco gallego, diseñada por el arquitecto Fernando de Casas y Novoa y ejecutada por el taller de Miguel de Romay. En 1982, cuando la comunidad de clarisas capuchinas se trasladó al nuevo monasterio de Santa Cruz de Oleiros, la obra fue desmontada de la iglesia de la calle Panaderas y permaneció en el nuevo emplazamiento durante cuatro décadas. La reorganización de la comunidad religiosa motivó que las hermanas decidieran devolver el retablo a su ubicación primitiva, donde había permanecido desde los orígenes del templo.
Durante la bendición, el arzobispo subrayó tanto el valor artístico como la importancia espiritual de la pieza. Señaló que “este retablo nos recuerde que Cristo es el rostro visible del Padre”. El retablo representa la Transfiguración de Cristo en el monte Tabor, flanqueado por los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, así como por las figuras de Moisés y Elías. Completan la composición las imágenes de Santa Rosa de Viterbo, San Antonio y San Gracio, este último una devoción tradicional vinculada al antiguo santuario de las Maravillas.
La iglesia que alberga el retablo fue construida en 1682 por doña Catalina de Estrada. Aunque fue proyectada inicialmente para una comunidad de carmelitas, acogió desde 1683 a las clarisas capuchinas, que han permanecido en el lugar durante siglos. Pablo Carballido, coordinador del programa de voluntariado Amigos de las Capuchinas, expresó su satisfacción al presenciar el retorno de la obra a su lugar histórico, destacando el vínculo profundo que los coruñeses mantienen con el templo y la comunidad religiosa.
La restauración requirió un trabajo minucioso de desmontaje, conservación y reinstalación. Los trabajos incluyeron la limpieza de las policromías originales y tratamientos especializados para garantizar la estabilidad estructural de la pieza. La responsable de la intervención agradeció públicamente la colaboración de la Archidiócesis de Santiago, la comunidad religiosa y los voluntarios que hicieron viable el proyecto. La jornada concluyó con un concierto del grupo Cantabile, que interpretó obras musicales en el templo.
El retorno del retablo se complementó con una Eucaristía de acción de gracias celebrada en el monasterio de Oleiros, uniendo así dos celebraciones que expresan el compromiso de la comunidad por preservar su memoria espiritual, artística e histórica.















