La Sagrada Familia de Barcelona ha alcanzado su altura definitiva tras la colocación de la cruz en la Torre de Jesucristo, que eleva el templo hasta los 172,5 metros y culmina así uno de los hitos más esperados de su construcción.
La instalación del brazo superior de la cruz en la torre central supone un paso clave en la recta final de las obras, de cara a la inauguración prevista para este verano. Con esta estructura, la basílica diseñada por Antoni Gaudí se convierte en la iglesia más alta del mundo, superando desde el pasado octubre al Ulmer Münster alemán.
Las obras del templo comenzaron en 1882, aunque Gaudí, que asumió la dirección del proyecto en 1883, falleció en 1926 sin verlo concluido. Cien años después de su muerte, la construcción avanza con el objetivo de conmemorar el centenario del arquitecto, cuya causa de canonización sigue en proceso.
La financiación del proyecto procede principalmente de las visitas turísticas, que han permitido mantener el ritmo de una obra que se ha prolongado durante más de un siglo y que se ha convertido en uno de los iconos arquitectónicos y culturales más reconocidos del mundo.
