Ocho religiosas indias y dos candidatas a la vida religiosa fueron liberadas tras su detención en la estación de tren de Indore el pasado 8 de abril, cuando fueron acusadas de estar implicadas en una red de trata de personas. La intervención de autoridades eclesiales permitió esclarecer la situación y facilitar su puesta en libertad.
El obispo de Indore, Thomas Mathew, advirtió sobre el clima de desconfianza que rodea a la Iglesia en ciertos contextos de la India. "Hay muchos elementos que a menudo son críticos de la Iglesia", señaló el prelado.
Aunque se espera que las religiosas sean declaradas inocentes, el obispo subrayó el daño ya causado: "La pérdida de tiempo, dinero y paz mental permanece". Las diez mujeres se encontraban realizando labores de servicio cuando fueron detenidas, lo que ha generado preocupación en la comunidad eclesial por la vulnerabilidad de quienes desarrollan su misión en determinados entornos.
El incidente refleja las tensiones existentes entre la Iglesia y algunos sectores sociales en la región, así como el riesgo de acusaciones que cuestionen la labor pastoral y social de las instituciones religiosas.
