La Asamblea Nacional de Francia aprueba ley de eutanasia mientras la Iglesia denuncia que rompe la tradición sanitaria y plantea recursos legales sobre sus implicaciones éticas.
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La Asamblea Nacional de Francia aprobó el miércoles 15 de julio de 2026 el proyecto de ley que establece el derecho a la ayuda a morir, una decisión que ha generado una fuerte oposición por parte de la Iglesia de Francia. Esta legislación, que ha sido objeto de debate durante los últimos cuatro años, ha sido rechazada por la Iglesia, que sostiene que «un hermano no puede dar muerte a otros hermanos».
Tras la votación, la Iglesia lamentó la decisión, afirmando que esta rompe con la larga tradición de la asistencia sanitaria, cuyo objetivo es aliviar el sufrimiento y acompañar a cada persona hasta el final natural de su vida. Los obispos han recordado su participación activa en el diálogo sobre este tema, enfatizando la experiencia de la Iglesia en el acompañamiento de enfermos, moribundos y sus familias.
La Iglesia considera que la nueva legislación alterará la percepción de la vulnerabilidad, la vejez, la discapacidad y la enfermedad. A pesar de su descontento, ha señalado que aún existe la posibilidad de presentar un número significativo de recursos legales.
Monseñor Mathieu Rougé, obispo de Nanterre y portavoz de los obispos de Francia, abordó la cláusula de conciencia incluida en la ley, que permite a los médicos negarse a participar en la ayuda a morir. Sin embargo, Rougé lamentó que no se haya incluido una cláusula similar para los farmacéuticos, quienes se verán obligados a suministrar sustancias letales en casos de suicidio asistido a domicilio.
El obispo expresó su preocupación por el hecho de que las instituciones religiosas, que tienen un estatuto ético que condena la eutanasia, se verán obligadas a ofrecer este tipo de asistencia. Según Rougé, esto no es una cuestión de objeción de conciencia, sino un requisito institucional.
A pesar de las garantías ofrecidas por el Gobierno al Episcopado francés, estas aún no se han materializado, lo que ha generado inquietud entre instituciones religiosas como las Pequeñas Hermanas de los Pobres y las Hermanas de San Tomás de Villeneuve.
En un comunicado emitido el mismo día de la votación, la Conferencia Episcopal de Francia expresó su tristeza y preocupación por la ley, señalando que no se han considerado todas las consecuencias en términos de fraternidad y vida social. Los obispos han hecho un llamado a la vigilancia y a la defensa de la libertad de los institutos religiosos, así como al respeto de su código ético.
Han instado a los cristianos a comprometerse con aquellos que se encuentran en situaciones de soledad y vulnerabilidad, enfatizando que la respuesta a la ley no debe ser solo moral, sino también un compromiso activo de fraternidad.
La visita del Papa León XIV a Francia, programada para dentro de dos meses, ha suscitado expectativas sobre su postura respecto a este tema. Rougé ha señalado que el Papa ha abordado la cuestión de la eutanasia con gran claridad en sus recientes intervenciones, citando su encíclica Magnifica Humanitas, donde se afirma que el derecho a la vida es fundamental y que la legalización de la eutanasia socava este derecho.
La comunidad católica espera que el Papa ofrezca orientaciones valiosas tanto a los cristianos como a la sociedad en general en este delicado asunto.
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