La imagen de un cardenal corriendo en el Maratón de Roma revela una curiosa mezcla entre la tradición religiosa y la búsqueda de conexión con la comunidad. Sin embargo, resulta irónico que mientras algunos líderes eclesiásticos se esfuerzan por estar a pie de calle, otros siguen aferrados a la rigidez institucional que aleja a muchos de su mensaje.