La prohibición de celebraciones religiosas en Jerusalén podría ser una represalia por las críticas de católicos a la guerra contra Irán. La reciente restricción que impide a un obispo local acceder a su catedral y celebrar la liturgia en Jerusalén ha suscitado preocupación y controversia.
La prohibición de celebraciones religiosas en Jerusalén podría ser una represalia por las críticas de católicos a la guerra contra Irán. La reciente restricción que impide a un obispo local acceder a su catedral y celebrar la liturgia en Jerusalén ha suscitado preocupación y controversia. Este hecho, sin precedentes, fue señalado por el padre Olivier Poquillon, dominico que ejerce su ministerio en la ciudad santa. El sacerdote subrayó que la situación vivida durante el Domingo de Ramos "constituye una ruptura total con todas las costumbres, sin ninguna razón objetiva en términos de amenaza". El padre Poquillon cuestiona la justificación de la prohibición de entrada a la Basílica del Santo Sepulcro por motivos de seguridad, dado que el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa, donde residen el Cardenal Pierbattista Pizzaballa y el padre Francesco Ielpo, se encuentran a escasa distancia y están igualmente expuestos a posibles ataques. "Impedir que el Patriarca Latino acceda a su catedral es como impedir que el Papa entre en la Basílica de.
