El párroco maronita de Rmeich relata la resistencia de su comunidad cristiana en la frontera con Israel en medio de la guerra. El padre Toni Elías, párroco maronita de la iglesia de San Jorge en Rmeich, al sur del Líbano, no habla desde la distancia.
El párroco maronita de Rmeich relata la resistencia de su comunidad cristiana en la frontera con Israel en medio de la guerra. El padre Toni Elías, párroco maronita de la iglesia de San Jorge en Rmeich, al sur del Líbano, no habla desde la distancia: su pueblo está literalmente en la línea fronteriza con Israel. "No estamos cerca de la frontera; estamos en la frontera", precisa el sacerdote, uno de los últimos pastores que permanece en la región cristiana de Bint Jbeil. La información llega a través de Guglielmo Gallone desde Ciudad del Vaticano. El padre Toni describe una comunidad que ha celebrado la Semana Santa con amplia participación, aunque este año no pudo celebrarse la Vigilia Pascual. La fe, dice, sostiene lo que la situación militar amenaza. "No nos rendimos; al contrario, confiamos en el Señor". La posibilidad de una tregua la considera muy limitada, dada la presencia militar y la intensidad del conflicto. Entre las necesidades más urgentes figura la escasez de medicamentos para enfermos graves. El párroco.
