En muchas celebraciones litúrgicas, especialmente en las más solemnes, es habitual ver cómo el sacerdote utiliza incienso: una nube de humo que se eleva lentamente mientras se balancea un incensario. Para quienes no están familiarizados con su uso, puede resultar un elemento curioso o incluso.
En muchas celebraciones litúrgicas, especialmente en las más solemnes, es habitual ver cómo el sacerdote utiliza incienso: una nube de humo que se eleva lentamente mientras se balancea un incensario. Para quienes no están familiarizados con su uso, puede resultar un elemento curioso o incluso difícil de entender. Sin embargo, el incienso tiene un significado profundo dentro de la tradición cristiana y una historia que se remonta a siglos atrás. Pero ¿por qué se utiliza en la Iglesia y qué representa realmente? Qué es el incienso y de qué está hecho El incienso es una resina aromática que se obtiene de ciertos árboles, principalmente de la familia Boswellia. Al quemarse, desprende un humo perfumado que ha sido utilizado desde la antigüedad en contextos religiosos y ceremoniales. En la liturgia católica, el incienso se quema en un recipiente metálico llamado incensario o turíbulo, que se balancea para expandir el humo. Desde cuándo se utiliza en la Iglesia El uso del incienso es muy antiguo y aparece ya en el Antiguo Testamento.
