El obispo de Trondheim (Noruega), Erik Varden, ha reflexionado sobre el significado profundo de la Octava de Pascua, subrayando que la resurrección de Cristo introduce la eternidad en el tiempo y transforma la manera en que los cristianos viven su fe. En su meditación publicada.
El obispo de Trondheim (Noruega), Erik Varden, ha reflexionado sobre el significado profundo de la Octava de Pascua, subrayando que la resurrección de Cristo introduce la eternidad en el tiempo y transforma la manera en que los cristianos viven su fe. En su meditación publicada en su columna habitual Words on the Word, el prelado propone una lectura espiritual del "octavo día", vinculándolo con la plenitud, la vida eterna y la victoria de Cristo sobre la muerte. El "octavo día", signo de eternidad Varden explica que el simbolismo del octavo día apunta más allá del tiempo humano: "El octavo día nos recuerda que el tiempo, en el fondo, es algo provisional". La Pascua introduce una nueva lógica en la historia, donde la eternidad ya no es solo una promesa futura, sino una realidad que comienza a experimentarse en el presente. "Si vivimos en Cristo, podemos saborear ya la eternidad". Una fe que debe alimentar la vida El obispo plantea una pregunta directa a los cristianos sobre la coherencia de su.
