El comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, ha protagonizado uno de los testimonios más llamativos tras su regreso a la Tierra: una experiencia profundamente espiritual que le llevó a romper a llorar al ver una cruz. Tras completar un histórico viaje de más.
El comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, ha protagonizado uno de los testimonios más llamativos tras su regreso a la Tierra: una experiencia profundamente espiritual que le llevó a romper a llorar al ver una cruz. Tras completar un histórico viaje de más de 400.000 kilómetros alrededor de la Luna, el astronauta reconoció en rueda de prensa que vivió un cambio interior difícil de describir. Aunque él mismo se define como "no religioso", admitió que lo vivido en el espacio le desbordó hasta el punto de buscar una referencia espiritual. "Había experimentado algo que no sabía explicar. No encontraba otra forma de entenderlo", afirmó. El momento más impactante llegó tras el amerizaje en el Pacífico, cuando fueron recogidos por la Marina de Estados Unidos. Allí pidió hablar con el capellán del barco. "Cuando entró y vi la cruz en su cuello, me eché a llorar", relató. Una experiencia que abre a lo trascendente Las palabras de Wiseman han reavivado un fenómeno conocido entre astronautas: el llamado overview effect.
