Un grupo de sacerdotes católicos en Argentina realizó una huelga de hambre durante una semana en junio frente a la Casa Rosada. Su objetivo fue manifestar el desacuerdo con las políticas del presidente Javier Milei, denunciando la creciente polarización y disparidad económica que afecta a la población del país.
Los religiosos ayunaron en la Plaza de Mayo para llamar la atención sobre la situación crítica que enfrentan los 46 millones de argentinos. El padre Rodolfo Viano, uno de los sacerdotes involucrados, enfatizó que la Iglesia no puede aceptar políticas que perjudiquen a la mayoría de la población. Este acto fue descrito como un llamado a examinar la conciencia nacional y detener las políticas que dañan al pueblo.
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El padre Francisco «Paco» Olveira también expresó su escepticismo respecto a las cifras oficiales sobre la pobreza y el desempleo. A pesar de que el Gobierno defiende sus reformas, muchos sacerdotes creen que la situación económica se está deteriorando. La jerarquía eclesiástica ha mostrado su apoyo a estos sacerdotes, destacando la preocupación por las medidas que afectan a los más vulnerables.
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