Durante el Angelus, el Papa León XIV recordó a las víctimas del brote de ébola en la República Democrática del Congo y del colapso de una mina en la República Centroafricana. El pontífice pidió una respuesta internacional que involucre a las comunidades locales en los esfuerzos de prevención.
El brote de ébola, declarado en mayo de 2026, ha causado la muerte de cerca de 2.500 personas, convirtiéndose en el más mortífero en la historia del país. Actualmente, la República Democrática del Congo está distribuyendo una vacuna contra el virus, mientras que las autoridades de salud pública trabajan para contener la epidemia. Durante su discurso, el Papa mostró su cercanía a las comunidades afectadas.
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El 18 de agosto, un deslizamiento de tierra en una mina de oro cerca de Zamboyé resultó en la muerte de más de 100 trabajadores. Las operaciones de rescate continúan en busca de posibles sobrevivientes. León XIV expresó su apoyo al pueblo de la República Centroafricana y pidió que se garantice la seguridad y el respeto a la ley en los sitios mineros. Para más información, consulta esta noticia original.
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