
El obispo Erik Varden reflexiona sobre la muerte y la paz en su homilía durante el funeral de Ulrik Sverdrup-Thygeson. A pesar de la ausencia y el dolor, la Iglesia canta a la paz, recordando que aceptar la muerte es fundamental para afrontar la vida con serenidad.
Varden aborda la paradoja de que, frente a la muerte, la Iglesia proclama paz. A través del Requiem, se invita a contemplar la muerte no como un final aterrador, sino como parte de la existencia humana. Esta reflexión invita a reconocer el dolor sin dejarse dominar por el miedo.
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Viernes, 23 de octubre
El obispo también destaca la importancia de la fe, que no debe ser vista como una carga, sino como una fidelidad que ofrece consuelo. La fe, entendida como confianza en la fidelidad de Dios, permite afrontar la muerte con una perspectiva renovada. Para Varden, la paz cristiana surge de aceptar la realidad y confiar en la presencia divina, incluso en los momentos más difíciles.
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