La catedral de Santa María la Real de la Almudena ha acogido este Martes Santo, 31 de marzo, la Misa Crismal de la archidiócesis de Madrid, una de las celebraciones más significativas del año, en la que los sacerdotes han renovado sus promesas sacerdotales junto.
La catedral de Santa María la Real de la Almudena ha acogido este Martes Santo, 31 de marzo, la Misa Crismal de la archidiócesis de Madrid, una de las celebraciones más significativas del año, en la que los sacerdotes han renovado sus promesas sacerdotales junto a su obispo. La Eucaristía fue presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, acompañado por los obispos auxiliares, el cardenal emérito Antonio María Rouco Varela y numerosos sacerdotes, en una manifestación de unidad del presbiterio y comunión con el Pueblo de Dios. Una Iglesia reunida en torno al obispo La celebración congregó a numerosos fieles y sacerdotes en el corazón de la diócesis, reflejando la dimensión eclesial de esta liturgia. Durante la Misa Crismal se bendijeron los óleos de los catecúmenos y de los enfermos, y se consagró el Santo Crisma, que se utilizará a lo largo del año en los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Unción de los enfermos, así como en la dedicación de iglesias y altares. La unción.
