El arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, presidió la Misa Crismal el 31 de marzo, en el contexto de la Semana Santa, con una homilía centrada en la vocación sacerdotal, la misión de la Iglesia y los desafíos del mundo actual. En su intervención.
El arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, presidió la Misa Crismal el 31 de marzo, en el contexto de la Semana Santa, con una homilía centrada en la vocación sacerdotal, la misión de la Iglesia y los desafíos del mundo actual. En su intervención, el prelado subrayó la importancia de esta celebración, en la que se consagran los santos óleos y los sacerdotes renuevan sus promesas, recordando que de esta Eucaristía brotan los signos que acompañan toda la vida cristiana. Los óleos, signo de la vida cristiana El arzobispo explicó el sentido de los tres óleos bendecidos en esta celebración, comenzando por el de los catecúmenos, que marca la entrada en la vida cristiana tanto de niños como de adultos. En este contexto, señaló el fenómeno de un renovado interés por la fe en la sociedad actual, destacando que, a pesar de la secularización, muchas personas, especialmente jóvenes, se abren hoy a la búsqueda de Cristo. Un mundo herido que necesita esperanza Al referirse al óleo de los enfermos.
