La 32ª Asamblea General de la CONFER se centra en la sinodalidad y la vida consagrada
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La vida consagrada española afronta un momento decisivo para “poner en práctica la sinodalidad”, según se puso de manifiesto en la 32ª Asamblea General de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), inaugurada este martes en Madrid bajo el lema “Todos, todos, todos. Kairós sinodal”. El acto de apertura incluyó una Eucaristía presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid.
La ceremonia contó con la asistencia de destacadas personalidades de la jerarquía eclesiástica. Entre ellas, Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y José María Avendaño, obispo auxiliar de Getafe y miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada. Durante el acto se emitió un saludo en vídeo de Simona Brambilla, prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y se leyó un mensaje del cardenal Aquilino Bocos a cargo de Silvia Rozas, secretaria general adjunta de la CONFER.
Argüello dedicó su intervención a subrayan la relevancia de la comunión dentro del proyecto sinodal de la Iglesia, exhortando a los presentes a asumir el espíritu del Concilio Vaticano II. “La comunión en una corresponsabilidad diferenciada es esencial para abordar los desafíos actuales y llevar el mensaje de Cristo a quienes encontramos en nuestro camino”, expresó el presidente de la CEE.
El obispo auxiliar de Getafe, por su parte, señaló que los religiosos y religiosas han de constituirse en “memoria viva del Evangelio” y un «signo visible» de que es posible una forma distinta de vida cuando Dios ocupa el lugar central. Avendaño subrayó que el camino sinodal convoca a la comunidad a transitar unida, a escuchar y a discernir conjuntamente, y que la vida consagrada está llamada a desempeñar un papel transformador en este proceso.
Jesús Díaz Sariego, presidente de la CONFER, y Cinta Bayo, vicepresidenta, insistieron durante la apertura en la importancia de la sinodalidad, la escucha y la comunión, caracterizando el momento eclesial actual como una etapa de posibilidades. “La sinodalidad no es solo una palabra que usamos; es un examen de conciencia para nosotros como consagrados”, manifestaron, reclamando una reflexión profunda sobre la manera en que se acogen y se amplifica el espacio para las distintas voces dentro de la comunidad.
El logotipo de la Asamblea, diseñado como un tablero de ajedrez, representa la multiplicidad de caminos para reflexionar y responder a los retos que plantea el seguimiento de Cristo. La paleta cromática elegida evoca la vitalidad y el dinamismo de la vida consagrada, así como la exigencia de vivir en comunión y de abrirse a lo diverso y a lo imprevisto.
Los trabajos de la Asamblea incluirán también asuntos estatutarios, entre ellos la aprobación de cuentas y modificaciones del Estatuto. El encuentro cerrará el 28 de mayo con una Eucaristía que presidirá Luis Ángel de las Heras, obispo de León y presidente de la Comisión para la Vida Consagrada de la CEE.
