El Pontífice apela a superar divisiones y polarizaciones en su primer discurso en Madrid, ante autoridades y representantes de la sociedad civil.
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En su viaje apostólico a España, el Papa León XIV pronunció un discurso de reconciliación y diálogo el 6 de junio en el Palacio Real de Madrid, dirigido a autoridades, representantes de la sociedad civil y cuerpo diplomático. El Pontífice enfatizó que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad” para las naciones, instando a superar las divisiones que caracterizan el momento actual.
El Papa dedicó parte de su intervención a las raíces cristianas de España, evocando figuras clave como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz e Ignacio de Loyola. Según León XIV, la fe cristiana ha moldeado profundamente la cultura española y continúa siendo un manantial de esperanza frente a los desafíos contemporáneos. Elogió las expresiones de religiosidad popular y el patrimonio artístico que testimonian el vínculo entre Jesucristo y el pueblo español, caracterizándolo como “un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta”.
El Pontífice abordó directamente la polarización que aqueja a las sociedades occidentales, pidiendo abandonar “narrativas divisivas y polarizantes” y reconocer la complejidad de la realidad. Presentó a España como un referente europeo capaz de demostrar que la diversidad puede convivir sin caer en simplificaciones que alimenten el enfrentamiento. Advirtió contra la tentación de buscar popularidad mediante la polarización, mientras la dignidad humana se ve comprometida.
En cuanto a la seguridad de las naciones, el Papa subrayó que esta no se logra mediante la confrontación, sino a través de la convivencia y el progreso compartido. “La seguridad... madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”, afirmó. León XIV abogó por reforzar la inversión en educación, cultura y comunidades locales como pilares fundamentales para la construcción de una sociedad más cohesionada.
El Pontífice cerró su intervención recordando la mística española a través de figuras como San Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, presentándolas como guías en tiempos de incertidumbre. Reafirmó la necesidad de proteger la libertad religiosa y de conciencia, y concluyó expresando la disposición de la Iglesia Católica para servir a un pueblo que busca la paz. Evocó ejemplos históricos de convivencia entre culturas en España como testimonio de lo que es posible alcanzar.
