Orietta Ferretti finaliza su trayectoria en la Peregrinatio ad Petri Sedem tras casi cinco décadas al servicio de cuatro Papas y la alta jerarquía eclesiástica.
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Orietta Ferretti, responsable de la Peregrinatio ad Petri Sedem, ha finalizado su trayectoria laboral en la Santa Sede después de 47 años dedicados a organizar vuelos e itinerarios para la alta jerarquía eclesiástica, incluidos cuatro Papas: Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV. Su último día de trabajo coincidió con su 66.º cumpleaños, el 21 de julio, y ha sido un momento de emotivas despedidas y agradecimientos por parte de quienes han trabajado con ella.
Durante su carrera, Ferretti se convirtió en una figura emblemática dentro del Vaticano, conocida por su amabilidad y su disposición a ayudar a todos, sin distinción de rango. "He encendido el ordenador a cualquier hora, ya fuera el Papa o la última de las personas", comentó, reflejando su dedicación y amor por su trabajo. A lo largo de los años ha gestionado los viajes de cardenales, obispos, gendarmes, periodistas y de los Papas, quienes han viajado tanto dentro de Italia como al extranjero.
Recientemente, Orietta tuvo la oportunidad de ser recibida en privado por León XIV, quien le expresó su agradecimiento personal. "Fue una gran emoción. Hablé mucho porque soy muy charlatana. Le dije que en estos tres viajes había evolucionado enormemente en su relación con las personas, que había mucho amor", relató Ferretti, testigo privilegiada de la evolución del Papa argentino.
La despedida de Ferretti ha estado marcada por una avalancha de mensajes y llamadas de compañeros y amigos. "¿Y ahora cómo se hace sin Orietta?", se escucha en los pasillos de los Dicasterios. Ella se muestra optimista y lista para comenzar una nueva etapa dedicada a cuidar de sus padres, esposo, dos hijas, nietas gemelas y un nuevo nieto que nacerá en diciembre.
Orietta reconoce que extrañará la rutina de abrir su ordenador para resolver imprevistos, como cambios de vuelos u organización de viajes apostólicos en plazos ajustados. "El viaje a Lesbos de Papa Francisco fue organizado en menos de quince días", recuerda con orgullo. Su compromiso con el servicio ha sido la clave de su éxito y la razón por la que ha ganado el respeto y la admiración de todos a su alrededor.
Ferretti comenzó su carrera en la Santa Sede a los 19 años, en 1979, un año después de la elección de Karol Wojtyla como Papa. Desde entonces ha sido parte fundamental de la Peregrinatio, que inicialmente se encargaba de la acogida de peregrinos en Roma y que con el tiempo evolucionó para incluir la gestión de billetes aéreos y la organización de viajes. "Hemos realizado muchísimos viajes. No recuerdo el primero, pero todos han sido maravillosos", afirmó.
En 2024, tuvo la oportunidad de acompañar a Papa Francisco en su viaje apostólico a Asia y Oceanía, una experiencia que describe como "inmensa". A pesar de que el Papa no se encontraba en su mejor momento de salud, su luz y energía iluminaban a quienes lo rodeaban. "Disfruté de ese viaje, finalmente no desde detrás de una pantalla, sino en los escenarios de las Misas y en los palacios reales", recordó con emoción.
Con su partida, Orietta deja un legado de dedicación y humanidad en un entorno que a menudo se caracteriza por la frialdad de las comunicaciones modernas. Su historia es un testimonio de cómo el amor y la pasión por el servicio pueden marcar la diferencia en la vida de muchas personas dentro del pequeño mundo del Vaticano.
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