
Cardenales y obispos estadounidenses califican de "barbarie" la decisión del Pentágono de emitir en directo la pena capital.
La decisión del Pentágono de retransmitir en directo la ejecución de Nidal Malik Hasan, el tirador de Fort Hood condenado por el asesinato de 13 personas y heridas a 32 en 2009, ha desatado una oleada de condenas entre líderes religiosos y políticos de Estados Unidos. La ejecución está programada para el 3 de diciembre. El cardenal Gerhard Müller, ex prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la ha calificado de "pura barbarie" y de "ejemplo aterrador para el mundo", advirtiendo que contradice tanto la doctrina de la Iglesia Católica como los principios elementales del humanismo moderno.
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Sábado, 10 de octubre
El cardenal Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago, se sumó al rechazo describiendo la retransmisión como "una barbarie tratada como espectáculo". En su declaración, Cupich cuestionó la moralidad de exponer a los niños a lo que denominó "pornografía de un asesinato patrocinado por el Estado". Su postura arranca de la convicción de que la pena de muerte es inaceptable en todos los casos, conforme al Catecismo de la Iglesia y a la posición del Papa León XIV.
La polémica ha llegado también al Senado, donde incluso voces favorables a la pena capital han alzado la suya. El senador Thom Tillis fue tajante: "hacer pública y retransmitir la ejecución es más que repugnante". Tillis equiparó la práctica con las de "dictaduras opresivas" y afirmó que algo así no debería ocurrir en América.
El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, el arzobispo Paul S. Coakley, tachó la decisión de "promoción bárbara de una cultura de muerte", con capacidad para erosionar el tejido moral del país. Por su parte, el arzobispo Timothy P. Broglio, responsable de los servicios pastorales para los militares católicos, pidió a cualquier soldado católico asignado al pelotón de fusilamiento que solicitara ser excusado de esa tarea, por considerarla contraria a las enseñanzas de la Iglesia.
Fue el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien anunció la intención de retransmitir la ejecución. La medida ha generado una oposición creciente que alcanza a miembros del propio partido republicano. El debate ya no gira solo en torno al método de ejecución, sino sobre la conversión de un acto de justicia en espectáculo público.
El Papa León XIV, en un comunicado con motivo del Día Mundial contra la Pena de Muerte, reafirmó que "la pena de muerte es inadmisible porque ataca la inviolabilidad y dignidad de la persona". Varios líderes católicos han recordado en este contexto que la última ejecución pública en Estados Unidos tuvo lugar en 1937, y advierten del riesgo de regresar a prácticas que deshumanizan tanto a la víctima como al condenado.
Nidal Malik Hasan perpetró el tiroteo de Fort Hood en 2009, causando la muerte a 13 personas e hiriendo a otras 32. Su caso ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la pena de muerte en el país. Desde la Iglesia Católica y otros sectores de la sociedad se reclama un enfoque que anteponga la dignidad humana al espectáculo, rechazando lo que el cardenal Müller calificó sin ambages de "barbarie".
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