
El Papa cita la homilía de canonización del fundador del Opus Dei, un santo al que Francisco no citó en ninguna de sus encíclicas ni exhortaciones apostólicas
El Papa León XIV ha devuelto a san Josemaría Escrivá de Balaguer al centro de la enseñanza pontificia sobre el trabajo. En la audiencia general celebrada este miércoles en la plaza de San Pedro, afirmó que, para encontrar a Dios, el ser humano no necesita abandonar sus ocupaciones terrenas, sino que puede vivir plenamente su vocación «haciendo bien su trabajo cotidiano y santificándolo».
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La frase remite a la homilía que san Juan Pablo II pronunció el 6 de octubre de 2002 en la canonización de Escrivá. No se trata de una alusión de pasada: la referencia figura como nota en el texto oficial de la catequesis publicado por la Santa Sede, lo que la incorpora formalmente al magisterio ordinario del Pontífice.
El gesto cobra relieve si se compara con el pontificado anterior. En doce años, Francisco no citó a san Josemaría en ninguna de sus encíclicas ni exhortaciones apostólicas, ni siquiera en las que abordaban de lleno su mensaje.
En Gaudete et exsultate (2018), su exhortación sobre la llamada a la santidad en el mundo actual, Francisco defendió la santidad en la vida ordinaria y popularizó la expresión «los santos de la puerta de al lado», la misma intuición que Escrivá predicó desde 1928. Tampoco lo mencionó en Laudato si' (2015), que dedica un apartado específico al valor del trabajo, ni en Evangelii gaudium (2013), su documento programático sobre la misión de todos los bautizados.
El contraste resulta llamativo porque el parecido de fondo era evidente. Cuando se publicó Gaudete et exsultate, en una entrevista con el diario Avvenire se le planteó al prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, que la exhortación recordaba de cerca en muchos puntos las enseñanzas del fundador. Aquella ausencia se sumó a un pontificado en el que la relación con la Obra estuvo marcada por la reforma de su estructura jurídica en 2022.
León XIV no solo recupera su nombre, sino que lo hace para explicar el Concilio Vaticano II. La cita se enmarca en el ciclo de catequesis sobre los documentos conciliares, dedicada esta vez al tercer capítulo de la constitución pastoral Gaudium et spes, sobre el sentido de la actividad humana en el mundo.
El Papa abrió su reflexión recordando la llegada del hombre a la Luna en julio de 1969, menos de cuatro años después de la clausura del Concilio. A partir de ahí planteó la pregunta de fondo: qué valor tienen el trabajo y el progreso técnico, social y científico.
León XIV rechazó la idea de que ese progreso debilite la relación del hombre con Dios o resulte contrario a la fe. Advirtió de que en los humanismos postcristianos Dios y el ser humano se presentan erróneamente como rivales, y de que, al negar la relación con Dios, se acaba perdiendo también el valor trascendente de la persona. Frente a ello, recordó con el Concilio que los logros humanos son signo de la grandeza de Dios y fruto de su designio.
El Pontífice vinculó además el trabajo humano con la Eucaristía: el pan y el vino, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, se colocan cada día sobre el altar para ser transformados en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. De ahí se deduce, explicó, que el trabajo no es ajeno a la vida de fe, sino camino hacia Dios. En ese punto introdujo la cita de la canonización de Escrivá.
Con esta elección, el Papa presenta la santificación del trabajo, eje del mensaje de san Josemaría, como expresión genuina de la enseñanza conciliar y patrimonio de toda la Iglesia, no solo de una institución concreta. Y lo hace a través de Juan Pablo II, que en aquella homilía de 2002 presentó a Escrivá como el santo de la vida corriente. El resultado es una línea de continuidad que va del Concilio al papa polaco y de este al pontificado actual.
La referencia llega, además, a pocos días del aniversario de aquella canonización, que se cumple el próximo 6 de octubre.
Al término de la catequesis, León XIV invitó a compartir el saber y el saber-hacer para que todos los pueblos puedan desarrollar sus potencialidades y construir juntos un futuro mejor. También dirigió un llamamiento con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebra el domingo 27 de septiembre, con especial atención a los menores obligados a abandonar su tierra.
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