El cardenal Joan Josep Omella, arzobispo de Barcelona, ha presidido este Martes Santo la Misa Crismal en la Catedral, en una celebración que reúne a toda la diócesis en torno al obispo y en la que los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales. En su homilía.
El cardenal Joan Josep Omella, arzobispo de Barcelona, ha presidido este Martes Santo la Misa Crismal en la Catedral, en una celebración que reúne a toda la diócesis en torno al obispo y en la que los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales. En su homilía, el cardenal ha centrado su mensaje en la misión de la Iglesia, la importancia de la comunión y la necesidad de vivir la fe con esperanza en un mundo marcado por dificultades y desafíos. La misión de la Iglesia: anunciar la esperanza Omella ha recordado el inicio del ministerio público de Jesús en la sinagoga de Nazaret, cuando proclamó que en Él se cumplía la Escritura anunciada por el profeta Isaías. A partir de este pasaje, ha subrayado que la misión de la Iglesia continúa siendo la misma: llevar la Buena Nueva a los pobres, anunciar la libertad a los oprimidos y ofrecer esperanza a quienes más lo necesitan. “El Señor nos envía a llevar la Buena Nueva a los pobres y a proclamar el.
