Instagram o la escuela de la mirada sucia
Hay una escena que se repite con una fidelidad casi litúrgica: un hombre —podría ser cualquiera— se sienta un momento, desbloquea el móvil "solo para ver una cosa" y, sin saber muy bien cómo, lleva diez minutos deslizando el dedo. No buscaba nada concreto. Pero encuentra siempre lo mismo.










