El Vaticano lanza un programa de formación en Nigeria para abordar la salud mental del clero y promover el autocuidado como parte integral del ministerio sacerdotal.
El secretario del Dicastério para la Evangelización del Vaticano, Dom Fortunatus Nwachukwu, ha subrayado la necesidad de que los sacerdotes dediquen tiempo a descansar para cuidar su salud física y mental. Esta afirmación se realizó durante el lanzamiento de un programa de formación de seis semanas en Nigeria, diseñado para abordar la vida sacerdotal y sus desafíos.
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Dom Nwachukwu enfatizó que el descanso no debe considerarse un lujo, sino una necesidad esencial. En su intervención, el prelado reflexionó sobre las crecientes dificultades de salud mental que enfrentan los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica. Recordó que, al igual que Jesús, los sacerdotes deben aprender a valorar el descanso como parte integral de su ministerio: "El descanso, por lo tanto, no es un lujo en la vida sacerdotal; es necesario para la salud física y mental".
El secretario del Dicastério también hizo eco de la reciente renuncia del obispo alemán Karl-Heinz Wiesemann, quien dejó su cargo tras experimentar una grave tensión psicológica. Este caso, según Nwachukwu, sirve como un recordatorio de que tanto sacerdotes como obispos son vulnerables al agotamiento, la depresión y el burnout. "Necesitamos un descanso adecuado, límites saludables, relaciones de apoyo y, cuando sea necesario, ayuda profesional. Cuidar de uno mismo no significa alejarse del ministerio; al contrario, nos ayuda a estar en condiciones de servir", explicó.
Bajo el lema "Plenamente vivos en Cristo: cuidar de sí mismo — el sacerdote como don viviente", el programa abordará el autocuidado sacerdotal, la renovación espiritual, el bienestar emocional, la síndrome de burnout, las relaciones saludables y cómo vivir la misión de la Iglesia con confianza y alegría. Los participantes explorarán temas como la calidad de vida, el servicio, la alegría, las aspiraciones, los temores y las ansiedades que afectan a los sacerdotes a lo largo de su ciclo de vida y ministerio. Al finalizar, recibirán materiales formativos y un certificado de participación.
Dom Nwachukwu utilizó la cita de Marcos 6, 31-32, donde Jesús invita a sus discípulos a retirarse a un lugar desierto para descansar. Este pasaje resalta la importancia de hacer pausas en el ministerio, especialmente tras momentos de gran carga emocional. Según el prelado, los relatos evangélicos muestran que la decisión de Jesús de retirarse estaba relacionada tanto con el luto como con las exigencias del ministerio.
Nwachukwu también reflexionó sobre el llamado de Jesús en Mateo 11, 28: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso". Afirmó que un descanso desvinculado de Cristo puede ser perjudicial, ya que el descanso que ofrece Jesús no es una mera evasión del trabajo, sino una fuente de renovación espiritual y física.
Dom Nwachukwu lamentó la pérdida de muchos sacerdotes jóvenes en la diócesis de Aba y destacó el aumento de problemas de salud mental entre ellos, lo que plantea interrogantes sobre cómo la Iglesia debe abordar esta realidad. Aclaró que la inquietud no debe interpretarse como una falta de fe, sino como una invitación a examinar con seriedad cómo la Iglesia aplica las enseñanzas y el ejemplo de Jesús en relación con el autocuidado de aquellos que llevan a cabo el ministerio.
El prelado concluyó que para los sacerdotes, el descanso debe incluir momentos de alejamiento de las actividades cotidianas que permitan la renovación física y el fortalecimiento de las relaciones con Dios, con otros sacerdotes, con la familia y con los fieles. La restauración física debe atender necesidades básicas como la alimentación y la hidratación, mientras que la renovación mental y espiritual implica dirigir las energías hacia Cristo a través de la oración y la auténtica caridad.
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