La arzobispo anglicana de Canterbury se reúne con el Papa León XIV en un acto ecuménico significativo.
El Papa León XIV recibió el 27 de abril en el Palacio Apostólico a la Dama Sarah Mullally, arzobispo anglicana de Canterbury, en el marco de una peregrinación que había comenzado dos días antes. La arzobispo llegó acompañada por el arzobispo Richard Moth de Westminster y otros miembros del Centro Anglicano en Roma.
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Durante la audiencia, la Dama Mullally entregó al Pontífice varios regalos de significado simbólico: una edición antigua de «El sueño de Gerontius» del cardenal Newman, un retablo peruano de la Natividad y miel procedente del Palacio de Lambeth. En su intervención, la arzobispo subrayó la importancia de la unidad entre las iglesias y la responsabilidad de predicar el Evangelio con claridad en un mundo atravesado por la violencia y la división.
La arzobispo insistió en que, pese a los desafíos presentes, es preciso contar una historia de esperanza y reconocer el valor infinito de cada vida humana. Llamó también a trabajar juntos por el bien común, construyendo puentes en lugar de muros, y recordó que los más necesitados ocupan un lugar especial en el corazón de Dios.
La Dama Mullally expresó su gratitud al Papa por su ministerio y su acogida, reafirmando su compromiso de orar por la paz y la justicia. Manifestó también su esperanza en los próximos viajes a Ghana y Camerún, donde confía en fortalecer los vínculos con la Comunión Anglicana.
El discurso de la arzobispo reflejó el deseo de profundizar en la hospitalidad y el ministerio ecuménico, reconociendo que las diferencias pueden superarse mediante la oración y el compromiso compartido. La audiencia concluyó con un llamamiento a proseguir en la búsqueda de la unidad, confiando en que Dios guíe este camino común.
