El proyecto educativo y pastoral avanza entre dificultades materiales y esperanza en una zona rural de la Cordillera Central.
Las Obras Misionales Pontificias han difundido una nueva entrega del «Diario de San Juan de la Maguana», el testimonio periódico que remiten desde República Dominicana los misioneros laicos María Ángeles Valios y José María Sanz, miembros de OCASHA-Laicado Misionero.
El matrimonio trabaja en el Centro Educativo San José Joca, enclavado en una zona remota de la Cordillera Central. Según informa OMPRESS, su labor se centra en mejorar las condiciones educativas y pastorales de los jóvenes de la comarca.
En su relato, los misioneros apuntan las carencias más urgentes del centro: aulas, dormitorios e instalaciones insuficientes, y la falta de conexión a internet, que agranda la brecha digital frente a los entornos urbanos.
La actividad diaria del colegio es intensa. Las efemérides nacionales e internacionales marcan el calendario escolar: el Día de San Valentín se aprovechó bajo el lema «enamórate de la lectura» para trabajar la lectoescritura, uno de los principales retos del alumnado. El Día del Alumno Meritorio y el Día de la Independencia se celebraron con exposiciones, actividades culturales y reconocimientos académicos que los estudiantes viven con especial ilusión.
Entre los avances recientes, los misioneros destacan la puesta en marcha de un programa piloto de telemedicina —con equipos médicos instalados y medicamentos básicos disponibles— y la creación de un grupo de pastoral para los alumnos.
El proyecto suma también nuevos efectivos: OCASHA-Laicado Misionero ha incorporado misioneros laicos que reforzarán la acción pastoral en distintas zonas del país. Otros voluntarios han sido enviados recientemente a la Amazonía peruana y a Guatemala.
«La misión no consiste en hacer grandes proyectos, sino en acompañar y construir pequeñas comunidades de esperanza», escriben Valios y Sanz, que cifran en el compromiso de las comunidades locales el motor de cuanto se ha logrado hasta ahora.
