
El adenocarcinoma pulmonar de León XIV fue detectado en fase temprana durante controles de rutina y fue extirpado mediante técnica videoasistida, con perspectivas médicas favorables de recuperación.
León XIV, de 71 años, fue intervenido el martes 13 de octubre en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma. El parte médico de la Santa Sede precisó que "para garantizar que el procedimiento fuera radical, se extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida", y que el examen histológico practicado en el propio quirófano confirmó un adenocarcinoma pulmonar. Este jueves, Vatican News informaba de que el Pontífice había pasado otra noche tranquila en el hospital, con una evolución postoperatoria que, por el momento, no presenta complicaciones.
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Jueves, 15 de octubre
El adenocarcinoma es el subtipo más frecuente de cáncer de pulmón de células no pequeñas. Se origina en las células glandulares del tejido pulmonar productoras de moco. En el caso del Papa, se presentó como un nódulo de menos de tres centímetros, según precisó la neumóloga argentina Ana María Putruele, quien subrayó el reducido tamaño de la lesión. El propio León XIV había explicado en la plaza de San Pedro que el nódulo se había detectado "en fase muy temprana y bien localizado" durante controles médicos de rutina, sin que mediara ningún síntoma que alertara de enfermedad.
La intervención consistió en una lobectomía: la extirpación completa del lóbulo inferior del pulmón derecho junto con los ganglios linfáticos de la zona. Este procedimiento garantiza que no quede tejido sospechoso y permite comprobar si el tumor se ha extendido. El cirujano torácico Lorenzo Spaggiari explicó que "si todos esos ganglios linfáticos resultan ser negativos, o sea etapa uno, entonces el pronóstico es muy bueno" y no haría falta ningún tratamiento adicional. Cifró además el riesgo de mortalidad de este tipo de cirugía en pacientes con buena salud general entre el 0,6% y el 0,8%.
La técnica empleada fue la cirugía toracoscópica videoasistida (VATS), que utiliza pequeñas incisiones en lugar de una toracotomía abierta. El cirujano Diego González Rivas apuntó que, con este abordaje, si el Papa "tiene una capacidad pulmonar previa, no lo va a notar probablemente" y se recuperará con rapidez. El equipo quirúrgico, formado por diez personas, estuvo dirigido por Stefano Margaritora, jefe de cirugía torácica del Gemelli.
Antes incluso de confirmarse el diagnóstico, varios especialistas coincidían en que, de resultar maligno el nódulo, las perspectivas serían favorables por haberse detectado a tiempo. El profesor Federico Venuta señaló que "para una persona en buen estado general de salud, el pronóstico de un cáncer de pulmón detectado en una fase tan precoz es absolutamente favorable". La neumóloga Triplette indicó a CNN que, en los estadios más tempranos del cáncer de pulmón de células no pequeñas, "la supervivencia sin enfermedad a cinco años" es "superior al 80 por ciento". La literatura médica revisada por pares maneja cifras similares: un estudio español de cribado registró una supervivencia del 90% a los cinco años para los tumores detectados en estadio I, el más precoz.
Estas cifras no equivalen a un pronóstico personal para el Pontífice, que sigue sin conocerse públicamente. El especialista Lopes explicó que, de confirmarse un estadio inicial sin afectación ganglionar, "con la cirugía el Papa estaría curado" con "el ochenta, noventa por ciento de probabilidad que no vuelva nunca su cáncer", aunque aclaró que se trata de una estimación general y no de un dato confirmado sobre el caso concreto de el Papa Prevost.
El examen practicado durante la operación confirmó el tipo de tumor, pero el análisis patológico completo —que determina el tamaño exacto, los márgenes de resección y la posible afectación de los ganglios extraídos— requiere más días. De ese resultado dependerá si León XIV necesita quimioterapia, radioterapia o ningún tratamiento adicional. El Vaticano y los médicos no han facilitado ese dato, ni un estadio oficial, ni una estimación de supervivencia personalizada.
La Santa Sede canceló todas las audiencias de el Papa hasta el 20 de octubre y calculó inicialmente una semana de hospitalización. El cirujano torácico Marco Scarci advirtió que, aunque la operación "no es particularmente arriesgada", el Pontífice "podría tardar hasta tres meses en recuperar su nivel de forma física previo a la operación", si bien eso no implica inactividad total durante ese periodo.
La fecha más vigilada es la del viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú, previsto del 6 al 17 de noviembre. El Instituto Europeo de Oncología de Milán recomienda no volar durante las tres semanas posteriores a este tipo de cirugía, un plazo que coincide justo con la fecha prevista para la salida, "dependiendo de su recuperación". El propio Pontífice, el domingo anterior a la intervención, dio a entender que el viaje seguía en pie; el Vaticano no lo ha confirmado ni desmentido de forma oficial desde la cirugía. La decisión final dependerá de cómo progrese su recuperación en las próximas semanas.
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