El obispo de Barbastro-Monzón presidió el sábado la confirmación de cinco jóvenes de Ontiñena con una homilía que enfatizó la responsabilidad cristiana ante el acoso digital y la presencia de Dios frente a la lógica de las redes sociales.

El boletín de hoy
Martes, 27 de octubre
Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, obispo de la Diócesis de Barbastro-Monzón, presidió el sábado 24 de octubre la eucaristía en la que cinco jóvenes de Ontiñena —Noa, Vega, Claudia, Rodrigo y Nicolás— recibieron el sacramento de la confirmación. La celebración fue concelebrada por el párroco Henri Agudelo y contó con la presencia de padrinos, catequistas, familiares y vecinos que acompañaron a los confirmandos en este paso de madurez cristiana.
La homilía del obispo giró en torno al lema de la jornada: "No habéis nacido para pasar por la vida, sino para dejar huella". Dirigiéndose a los cinco jóvenes, les preguntó qué clase de personas quieren ser, dejando claro que lo decisivo no es acumular bienes materiales, sino la disposición a amar y darse a los demás. "Podéis tener muchas cosas y sentiros vacíos, o tener muy pocas y hacer inmensamente felices a los demás", afirmó.
Una parte central de la intervención de Mons. Pérez Pueyo estuvo dedicada a dos realidades que marcan la juventud actual: las redes sociales y el bullying. El obispo pidió a los confirmandos que no se quedaran como meros espectadores del sufrimiento ajeno, ni en el entorno digital ni en el presencial. Lo ilustró con una pregunta directa: "¿Qué haríais si en vuestro grupo de WhatsApp empiezan a burlarse de una compañera? Ahí se demuestra si somos cristianos. Porque la fe no se mide por las palabras que pronunciamos en la iglesia, sino por el amor que ponemos en nuestras decisiones".
El obispo advirtió también sobre el vacío que genera la búsqueda compulsiva de aprobación en internet. Frente a la lógica de los algoritmos y los "me gusta", contrapuso el mensaje de Dios: "Podéis tener miles de seguidores y sentiros solos. Recibir cientos de 'me gusta' y no gustaros a vosotros mismos. Pero Dios os dice algo infinitamente más valioso que cualquier 'like': Te quiero como eres".
Ante quienes pudieran ver en el reducido número de confirmandos una señal de debilidad, el obispo ofreció una lectura bien distinta. "Cinco jóvenes capaces de amar pueden transformar una familia, un grupo de amigos, una parroquia y hasta un pueblo entero. Ontiñena necesita vuestra alegría, creatividad, generosidad y fe", declaró. Recordó además que la confirmación no es "un diploma para guardar en un cajón", sino el impulso del Espíritu Santo que empuja a salir al encuentro del otro y a mantener viva su presencia en la Iglesia.
El acto culminó con la unción del santo crisma sobre cada uno de los cinco jóvenes. Mons. Pérez Pueyo cerró su mensaje con tres consignas dirigidas a toda la comunidad parroquial: "¡Amad sin calcular, servid sin esperar recompensa y brillad sin apagar la luz de nadie!", felicitando a catequistas y familias que acompañaron a los confirmandos a lo largo de su preparación.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
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