El cardenal Vesco defiende una Iglesia con menos jerarquía

El cardenal Vesco defiende una Iglesia con menos jerarquía
El cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, pide que los obispos escuchen a los laicos

El cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, defiende en una entrevista que el proceso sinodal ha hecho irreversible la participación de los laicos y reclama mecanismos vinculantes que obliguen a los prelados a escuchar a los fieles, alejándose de un modelo episcopal concentrador de poderes.

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El cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, ha concedido una extensa entrevista al periodista Christophe Herinckx para el medio católico belga CathoBel, publicada el 23 de octubre de 2026 según religiondigital.org, en la que traza su lectura del nuevo pontificado, reflexiona sobre la vida cristiana en Argelia y defiende la fraternidad como criterio central tanto para la presencia de la Iglesia en la sociedad como para el ejercicio de la autoridad episcopal. Con una sola frase, Vesco sintetiza la diferencia de estilo entre Francisco y León XIV: "La fuerza de Francisco era su imprevisibilidad y la fuerza de León es su previsibilidad."

Para el purpurado dominico, esa distinción de carácter no equivale a un giro de rumbo. El nuevo Papa prolonga, a su juicio, la orientación abierta por su predecesor en la relación con el mundo, las periferias y las demás religiones, aunque con una forma de gobernar diferente. Vesco, que participó en el cónclave y trató a Robert Prevost durante las congregaciones generales previas, lo describe como un hombre "sencillo y humilde", capaz de escuchar y de decidir. Su percepción del ambiente es que una mayoría amplia de cardenales buscaba continuidad en la dirección pero con una gobernanza distinta, y que eso es precisamente lo que está ocurriendo.

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Respeto a la institución como fuerza transformadora

El cardenal distingue también entre el modo en que Francisco y León XIV se relacionan con la institución eclesial. Mientras el Papa argentino buscaba salir de sus propios condicionamientos, Prevost opera desde dentro de la estructura sin perder libertad. En palabras de Vesco, "León respeta la institución y, por ello, será respetado por ella, lo que le otorgará mayor capacidad de transformarla". Añade además que la tarea más importante del nuevo Pontífice no se jugará en el interior de la Iglesia, sino ante el mundo.

Sobre la visita de León XIV a Argelia, Vesco recuerda que desde el principio tuvo la intuición de que el verdadero alcance del viaje se desplegaría una vez que el Papa hubiera partido. El Pontífice fue recibido como una gran figura mundial, pero cercana, con una palabra que el cardenal califica de justa, valiente y benévola. Era decisivo para Vesco que el viaje no quedara reducido a un acontecimiento interno de la comunidad católica, sino que el pueblo argelino en su conjunto se sintiera visitado. La frase que conserva como símbolo de ese efecto la pronunció una mujer al ver despegar el avión: "Tuve la impresión de ver marcharse a un amigo."

Iglesia mosaico en Argelia: arraigo y apertura

La comunidad católica que Vesco preside en Argelia agrupa a personas de una treintena de nacionalidades. La define como una Iglesia mosaico que debe sostener a la vez dos dimensiones: el arraigo en el país y la apertura universal. Si falta la primera, se convierte en una Iglesia extranjera; si se ignora la segunda, en una Iglesia meramente nacional. Vesco rechaza cualquier tentación proselitista y describe la vocación de esa comunidad como la de ser un componente más del pueblo argelino, no una instancia orientada a la conversión.

Tras casi veinticinco años en Argelia, el cardenal cuestiona que todos los conflictos entre comunidades se expliquen por la diferencia religiosa. El diálogo, a su entender, no debe plantearse en clave religiosa, porque la diferencia de fe suele ser instrumentalizada sobre el fondo de heridas históricas no resueltas. Rechaza igualmente que la pertenencia al islam sea incompatible con la aspiración democrática, y pide a los cristianos que elijan entre pensarse como una fortaleza asediada o abrirse a la fraternidad.

Proceso sinodal cierra la puerta a concilios solo de obispos

La parte más incisiva de la entrevista aborda el poder dentro de la Iglesia. Vesco valora que el proceso sinodal haya ensanchado la participación de los laicos hasta un punto que considera irreversible, y llega a afirmar que ese proceso ha clausurado toda posibilidad de imaginar un futuro concilio compuesto exclusivamente por obispos. Su propuesta va más allá de confiar en la buena disposición de los prelados: reclama estructuras que los obliguen a escuchar a los fieles, mecanismos vinculantes que conviertan esa escucha en una obligación y no en un gesto voluntario.

El obispo concentra hoy los tres poderes —judicial, legislativo y ejecutivo— en una figura que se asemeja a la de un monarca absoluto. Vesco pregunta abiertamente si no habría que crear instancias vinculantes que hagan de la escucha de los fieles una exigencia real. Para fundamentar esa propuesta recurre a su experiencia como superior provincial dominico, donde la autoridad se ejerce dentro de un marco de responsabilidades compartidas. Esos límites, sostiene, no restan nada a la autoridad del superior y, quizá, incluso la refuerzan.

Fraternidad abierta como sueño para la Iglesia

Aplica la misma lógica a la gestión de los abusos: el obispo no debería instruir por sí solo la investigación sobre la que después fundará su decisión, sino apoyarse en servicios especializados. Su tesis se condensa en una frase: "Lo que se pierde en poder se gana en autoridad."

Al cierre de la conversación, cuando el periodista le pregunta por su sueño para la Iglesia, Vesco no ofrece un programa de reformas sino una imagen de relación: que se pudiera reconocer a un católico por su manera de ser hermano. Esa fraternidad, explica, no es una convivencia sin roces, sino una disposición que impide hacer de la diferencia un motivo de exclusión y que exige reconocer la misma dignidad en quien es distinto. "Soñaría con que se dijera esto de la Iglesia, de los cristianos, de los católicos: viven una fraternidad abierta a todos."

La Redacción pregunta

Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.

¿Crees que la Iglesia debería establecer mecanismos que obliguen a los obispos a escuchar a los laicos, o prefieres que sea una decisión voluntaria de cada prelado?

¿Te parece que una Iglesia con menos concentración de poder en los obispos sería más cercana a los fieles, o consideras que la autoridad centralizada es necesaria para mantener la cohesión?

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