
El cardenal Omella advierte del peligro de un lenguaje que polariza y convierte a los ciudadanos en adversarios irreconciliables.
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Sábado, 24 de octubre
El cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, dirigió el 25 de octubre de 2026 un mensaje a los ciudadanos de la ciudad condal después de los episodios de violencia callejera, saqueos y destrozos que habían sacudido la capital catalana. Su llamamiento fue claro: calma, unidad y rechazo frontal a cualquier forma de confrontación.
El purpurado reconoció que las imágenes de disturbios generan asombro y dolor, y que abren numerosas preguntas sobre las raíces profundas de esos estallidos. Su llamamiento se dirigió a todos los barceloneses y a cuantas personas actúan de buena fe, para que no se dejen arrastrar por una dinámica de violencia y enfrentamiento que, a su juicio, no resuelve nada sino que agrava los problemas existentes.
Una parte destacada del mensaje la dedicó al lenguaje. Omella pidió expresamente rechazar toda forma de comunicación que polarice a la sociedad y pueda alimentar nuevos brotes de violencia. Advirtió del peligro de un lenguaje que polariza y convierte a los ciudadanos en adversarios irreconciliables, cuando, a su entender, son mucho más los vínculos que unen a los ciudadanos que las diferencias que los separan. Frente a esa lógica, propuso abordar de forma conjunta y eficaz los retos compartidos por la sociedad barcelonesa.
El cardenal subrayó que todos los seres humanos tienen derecho a vivir en paz, y que ese derecho solo puede garantizarse mediante el respeto mutuo y el cumplimiento de las normas de convivencia. Pidió trabajar de manera solidaria para que quienes se encuentran en situación de mayor fragilidad —los más pobres, los más necesitados, los más desprotegidos— cuenten con el apoyo necesario para llevar una vida digna.
El arzobispo cerró su mensaje apelando al cuidado del entorno común y a la necesidad de que nadie quede excluido, con la vista puesta en un horizonte de esperanza y de paz para la ciudad. Terminó con una invitación a la oración para que esa paz arraigue en Barcelona, en los hogares y en los corazones de sus habitantes.
El texto lleva la firma de † Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
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