
Este artículo resume y comenta las informaciones facilitadas por kla. Se trata de una organización de periodismo investigativo muy conocida sobre todo en Alemania.
Esta aportación pretende que el lector vea que el caso del crudo del golfo pérsico es sólo un botón de muestra de lo que siempre se ha perpetrado por las élites económicas, a veces en connivencia con los gobiernos. Un ejemplo de esto ha sido la pandemia COVID 19 y tantas otras manipulaciones a costa de los ciudadanos, que sólo tienen como defensa contra estos abusos la elección de gobernantes que tendrían que evitar la venta de su nación a cambio del propio enriquecimiento.
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El ´hot spot´del estrecho de Ormuz
El 2 de marzo de 2026 se cerró el estrecho de Ormuz, el principal cuello de botella para el transporte del 20% del consumo mundial de petróleo, como consecuencia de la guerra de agresión de Israel y USA contra Irán. Desde entonces, el precio del combustible se ha disparado encareciéndose el coste de vida. Lo paradójico es que este acontecimiento los financia directa o indirectamente todos los habitantes de un país, que se convierte así en un arma en contra de ellos.
Pero, ¿quién se beneficia realmente de esta guerra? Así se entiendo por qué las multinacionales están obteniendo beneficios récord, mientras que la población se ve gravemente afectada. Las empresas petroleras han obtenido desde el inicio de la guerra con Irán unos ingresos adicionales diarios de unos 21 000 millones de euros. El Estado alemán también obtiene unos ingresos adicionales diarios de 18 millones de euros debido a los elevados precios del combustible y, por tanto, a los mayores impuestos sobre el mismo. Esto supone unos ingresos adicionales mensuales de 558 millones de euros. Todo hecho posible gracias a las enormes aportaciones fiscales.
El gran trasvase de patrimonio
El experto financiero Ernst Wolff ya predijo a mediados de 2025 las consecuencias de una guerra con Irán y afirmó al respecto:
«[…] se está ganando muchísimo con esta guerra. Es decir, las empresas armamentísticas, detrás de las cuales se encuentran las empresas digitales y las financieras, están obteniendo beneficios enormes con esta contienda bélica. Eso es lo primero. Lo segundo es que la clase media seguirá sometida a presión. Si realmente se produce ahora un ataque a gran escala contra Irán, podemos contar con que Irán cierre el estrecho de Ormuz. […] Entonces, al mundo le faltará el 20 % del gas natural que necesita y el 25 % del gas licuado que necesita. ¿Y quién será el que más sufra las consecuencias? Nada menos que la clase media, porque los precios de la energía aquí, en Occidente, se dispararán […]».
Así pues, mientras la clase media se empobrece, en el trasfondo de la guerra contra Irán se está produciendo una gigantesca redistribución de valores económicos de los pobres a los ricos. Según Ernst Wolff, esto se lleva a cabo principalmente a través de grupos financieros como, por ejemplo, BlackRock, que gestiona el patrimonio de los superricos de trece trillones de USD. Sus mayores accionistasson tanto las multinacionales petroleras como las empresas de armamento y los conglomerados digitales.
¿Es una coincidencia que el fundador de BlackRock, «Larry Fink», sea masón de alto grado y miembro de varias logias fundadoras? En agosto de 2025, Larry Fink asumió además la dirección del Foro Económico Mundial (FEM), fundado también por masones de alto grado, lo que resulta ser una maniobra para concentrar el poder en manos de unos pocos gigantes financieros.
Precisamente este hombre pronosticó a principios de este año dos posibles consecuencias de la guerra con Irán: prosperidad y crecimiento a escala mundial si Irán se «somete» a Occidente, o una grave recesión global debido al aumento del precio del petróleo. Según Larry Fink, no habrá un término medio.
¿Podría ser acaso que Larry Fink y «su» Foro Económico Mundial (FEM) no tengan ningún interés en la prosperidad mundial? Y es que, hace tan solo unos años, el FEM difundía en su página web un vídeo promocional con el mensaje central: «Ya no poseerás nada y serás feliz». ¿Se habrán alejado el FEM y sus dirigentes de los planes de una expropiación a escala mundial? Los indicios no apuntan a ello. Por lo tanto, la guerra de Irán y sus consecuencias —como, por ejemplo, la subida de los precios del combustible, el aumento vertiginoso de la inflación y el consiguiente empobrecimiento de gran parte de la humanidad— podrían ser el preludio de ese «ya no poseerás nada».
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