No tenían posada

No tenían posada

Miguel P. Herrador

Columnista de Opinión Religiosa
Miguel P. Herrador

El hombre, para desarrollarse en su integridad, necesita mucho más que satisfacer sus necesidades materiales. Necesita descubrir quién es, cuál es su camino y para qué ha sido llamado. Necesita, en definitiva, una autoafirmación que no consiste tanto en afirmarse a sí mismo como en descubrir quién es ante Dios.

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Buscar a Cristo, encontrar a Cristo, amar a Cristo y permanecer en Cristo. Ese es el itinerario de toda vida cristiana. Primero hay que buscar. Cada uno tiene que descubrir su camino, y buscar ese camino implica preguntarse qué es lo que Dios le pide. Creo que la clave está en que el hombre no se realiza simplemente haciendo lo que quiere, sino respondiendo libremente a su vocación.

No podemos hacer esto sin tener en cuenta a los demás. Vivimos en sociedad y nuestra vocación tiene, ordinariamente, una profunda dimensión social. No estamos llamados a vivir encerrados en nosotros mismos, estamos llamados a entregarnos. Como recuerda el Concilio Vaticano II, el hombre no puede encontrar su propia plenitud sino en la entrega sincera de sí mismo a los demás.

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Para la mayoría de las personas, esa llamada se concreta en el matrimonio. Y el matrimonio no es sencillamente una vocación individual, ni siquiera una vocación que se agote en la entrega a la otra persona. Va mucho más allá. Tiene una profundidad extraordinaria de generación de vida, de creación de una familia, de cooperación con la obra creadora de Dios. Los esposos están llamados a proseguir, mediante la transmisión de la vida y la educación de los hijos, esa maravillosa obra de la Creación.

Pero para que esa familia pueda crecer de forma estable, segura, consciente y, sobre todo, con amor, necesita unas condiciones materiales que lo hagan posible. Y aquí aparece el verdadero drama de la vivienda. No necesitamos solamente un techo. Las personas necesitamos un hogar.

Una vivienda es una realidad material; un hogar es una realidad humana. Una casa se compra, se vende o se alquila. Sin embargo, un hogar se construye con amor, fidelidad, sacrificio y permanencia. Es el lugar donde una familia puede echar raíces, donde nacen los hijos, donde se aprende a amar, donde se cuida a los enfermos y donde envejecen los padres...

Por este motivo, la vivienda no es algo meramente accesorio en el desarrollo de la vocación matrimonial. Un hogar es el espacio físico donde ordinariamente puede desarrollarse la vida familiar.

Sin embargo, nuestra sociedad europea está poniendo enormes dificultades para acceder a una vivienda estable. Jóvenes que desean casarse, formar una familia y tener hijos se encuentran con que no pueden disponer de una casa donde comenzar ese proyecto de vida. No es que no hayan encontrado su vocación, ni porque necesariamente les falte generosidad, sino porque les faltan las condiciones materiales para responder a ella con la estabilidad que desean.

¿De qué sirve que nos lamentemos de la crisis de natalidad si no favorecemos las condiciones necesarias para que nazcan nuevas familias?

El Estado no crea la familia, ni le concede su dignidad. La familia es anterior al Estado. Pero este tiene la obligación de protegerla y favorecer las condiciones que permitan su desarrollo, respetando la propiedad privada y procurando el bien común.

No se trata solamente de resolver un problema inmobiliario. Se trata de comprender que hay jovenes que no pueden independizarse, de detrás cada matrimonio que retrasa su proyecto familiar y de cada hijo que no llega por miedo a la precariedad, puede haber una vocación que encuentra dificultades para desarrollarse plenamente.

Una sociedad desarrollada no es solamente aquella que desarrolla tecnología o crece en derechos, también tiene que favorecer el desarrollo de la persona.

La familia necesita un techo para resguardarse de la lluvia, y eso es importante, pero también necesita un hogar para echar raíces, amar y responder con generosidad a la vocación a la que Dios le ha llamado. eso sin embargo es vital.

La Redacción pregunta

Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.

¿Crees que el acceso a la vivienda es una responsabilidad que debe asumir principalmente el Estado, el mercado privado o ambos conjuntamente?

¿Qué medidas concretas piensas que podrían ayudar a los jóvenes a independizarse y formar familias sin sacrificar su estabilidad económica?

Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.

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