El cardenal de Chicago entrega un premio a un donante que ha canalizado más de un millón de dólares a organizaciones abortistas, desatando una protesta que cuestiona si la decisión viola las normas de la USCCB.

El boletín de hoy
Viernes, 30 de octubre
El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, entregará este jueves 29 de octubre el primer premio Nostra Aetate de su archidiócesis al empresario multimillonario Michael Sacks durante la cena anual Seminary Salutes Rerum Novarum, un acto de recaudación de fondos para la formación de seminaristas del Seminario de Mundelein. La decisión desató una protesta pública del grupo provida Illinois Right to Life, que acusa al cardenal de escandalizar a los fieles al distinguir a alguien que ha financiado el aborto a gran escala.
Sacks preside y dirige la firma de inversión GCM Grosvenor, encabeza la Sacks Family Foundation y forma parte del consejo de la Obama Foundation. Su fundación familiar ha destinado recursos a educación, artes y veteranos, entre otras áreas. Los registros públicos acreditan, sin embargo, una aportación de 500.000 dólares a Planned Parenthood of Illinois entre 2020 y 2022, sin restricción alguna sobre el uso de esos fondos, y una contribución adicional de 600.000 dólares al Prairie State Access Fund, una iniciativa impulsada por el gobernador demócrata de Illinois, JB Pritzker, para reforzar el acceso al aborto en el estado y contrarrestar las restricciones federales. Entre los beneficiarios de ese fondo figuran Planned Parenthood of Illinois y el Chicago Abortion Fund. El conjunto de sus aportaciones a organizaciones que promueven el aborto supera, por tanto, el millón de dólares.
En un comunicado publicado el 26 de octubre en la web de la archidiócesis, Cupich describió a Sacks como «un líder muy respetado en Chicago y en la comunidad judía» y justificó el galardón invocando Nostra Aetate, la declaración del Concilio Vaticano II sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. El texto afirmó que «honrar a un líder, formado por su fe judía, por los dones que aporta a la sociedad mediante su liderazgo, su generosidad y su talento, reconoce esta herencia divina compartida, distinta de disputas políticas o doctrinales contemporáneas concretas». Añadió que el reconocimiento no implica el respaldo de cada postura del premiado y que el diálogo «no puede darse si el respeto depende de un acuerdo completo sobre la doctrina de la Iglesia o la política». El comunicado no contiene ninguna referencia al aborto ni a la financiación de Planned Parenthood.
Antes que responder a las objeciones sobre el aborto, Cupich reencuadró las críticas como si versaran sobre la fe judía de Sacks. Sostuvo que la archidiócesis había recibido reproches por distinguir a alguien que no comparte las creencias centrales de la Iglesia, «la principal de ellas la divinidad de Jesucristo», y advirtió de que negarse a honrar o a relacionarse con judíos por sus posiciones religiosas o políticas «puede correr el riesgo de imitar patrones históricos de antisemitismo mediante la exclusión y la intolerancia».
Illinois Right to Life rechazó ese planteamiento con contundencia. Su presidenta, Mary Kate Zander, señaló que su organización es «la única que ha emitido formalmente algún tipo de declaración» sobre el galardón y que su objeción «no tiene nada que ver» con la fe o el origen étnico de Sacks. A su juicio, el comunicado del cardenal «genera confusión» al insinuar que la polémica es una respuesta al antisemitismo. Ninguna de las críticas publicadas por Illinois Right to Life alude a la condición judía del premiado.
Zander acusó a Cupich de desviar el foco: «Está distrayendo la atención del hecho de que este hombre es claramente un defensor del aborto a una escala muy grande», y añadió que el cardenal «no quiere que la conversación gire en torno a eso», sino en torno a la fe y el origen del premiado. También expresó preocupación por el alma de Sacks y reclamó que el cardenal asuma su responsabilidad de exigir rendición de cuentas públicas a quienes reciben honores católicos.
Mary FioRito, del Ethics and Public Policy Center, calificó de «totalmente falaz» presentar las objeciones como un rechazo a la fe judía de Sacks, y subrayó que lo que se le reprocha es su respaldo económico y público al aborto. Zander sostuvo que resulta difícil defender la vida con credibilidad desde una institución que al mismo tiempo distingue a quien ha canalizado cuantiosos recursos hacia proveedores de abortos.
Illinois Right to Life alegó además que la concesión del premio vulnera las normas de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). El documento Católicos en la vida política, aprobado en 2004, establece que «la comunidad católica y las instituciones católicas no deben honrar a quienes actúan en contra de nuestros principios morales fundamentales» y que estos «no deben recibir premios, honores ni plataformas que puedan dar a entender apoyo a sus acciones». El manual normativo de la propia Archidiócesis de Chicago recoge un criterio idéntico, aplicable a cualquier entidad sujeta a la autoridad del arzobispo. El Catecismo de la Iglesia Católica, en su número 2271, afirma que «desde el siglo primero la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado» y que «esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable».
Illinois Right to Life impulsó una petición exigiendo la retirada del galardón que reunió cerca de 4.000 firmas antes de la celebración de la gala. La archidiócesis no respondió, de modo que el grupo organizó una protesta frente al IBEW Local 134 el día del banquete. Zander, que es católica, explicó que la motivación principal de la movilización es «la preocupación por el escándalo que genera» la decisión del cardenal, a quien acusó de «apartar a la gente del buen camino y escandalizar a los fieles».
No es la primera vez que Cupich afronta una controversia de este tipo. En septiembre de 2025, la archidiócesis anunció que concedería al senador demócrata por Illinois Dick Durbin un galardón a la trayectoria en la gala benéfica Keep Hope Alive, en reconocimiento a su labor en favor de los inmigrantes, pese a su prolongado historial de apoyo al aborto. El obispo de Springfield, Thomas Paprocki, cuya diócesis es la de residencia del senador, pidió públicamente que se revocara la distinción y escribió que ese historial hacía a Durbin indigno de cualquier honor católico. Según la organización CatholicVote, hasta siete obispos estadounidenses pidieron al cardenal que reconsiderara su postura. El 30 de septiembre, Cupich comunicó que Durbin había declinado el premio. En el caso de Sacks, a diferencia del precedente Durbin, el galardonado no es un político sino un donante privado, y Cupich optó esta vez por responder a las críticas por escrito tres días antes de la gala, sin ceder.
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