El Tribunal Superior de Quebec desestima acusaciones de agresión sexual contra el cardenal Marc Ouellet y ordena a la demandante pagar 100.000 dólares canadienses por difamación.
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El cardenal Marc Ouellet ha obtenido una victoria judicial significativa al ganar su demanda por difamación contra Paméla Groleau, quien lo acusó de agresión sexual. La sentencia fue emitida el 31 de agosto de 2026 por el juez Martin Castonguay del Tribunal Superior de Quebec, que determinó que las acusaciones carecían de fundamento y ordenó a Groleau el pago de 100.000 dólares canadienses, la cantidad solicitada por el cardenal, además de intereses y una indemnización adicional desde el 13 de diciembre de 2022, fecha en que presentó la acción.
Ouellet, quien ocupó el cargo de prefecto del Dicasterio para los Obispos desde 2010 hasta su jubilación en 2023, ha manifestado su intención de destinar la indemnización a organizaciones que luchan contra el abuso sexual sufrido por los pueblos indígenas en Canadá. El cardenal afirmó en un comunicado que "restaurar mi honor e integridad es importante".
Las alegaciones contra Ouellet se hicieron públicas en agosto de 2022, surgiendo en el marco de una demanda colectiva contra la Arquidiócesis de Quebec que incluía acusaciones de abuso sexual que se remontaban hasta 1940. Groleau, quien había trabajado como agente pastoral laica en la Arquidiócesis desde 2008, acusó al cardenal de contacto físico no consensuado entre 2008 y 2010, período en el que Ouellet era arzobispo de Quebec. Renunció a su anonimato en enero de 2023.
En particular, alegó que durante una ordenación sacerdotal en 2010, Ouellet deslizó su mano por su espalda hasta la parte superior de sus nalgas. El Tribunal Superior de Quebec había aprobado previamente un acuerdo de 31,5 millones de dólares canadienses para la demanda colectiva el 12 de agosto, días antes de la sentencia sobre Ouellet.
En su fallo, el juez Castonguay analizó cuatro incidentes alegados que supuestamente ocurrieron en eventos de la Iglesia donde había otras personas presentes. Afirmó que "las pruebas establecen, más allá de cualquier duda, que las acusaciones contra el cardenal Ouellet son infundadas". Destacó que la demandante había modificado su versión de los hechos de forma sustancial.
Durante el juicio celebrado en marzo de 2026 en Montreal, la credibilidad del testimonio de Groleau se convirtió en un aspecto crucial. Al ser interrogada sobre los incidentes descritos, reconoció que solo el de 2010 podía considerarse agresión sexual, mientras que los otros debían interpretarse como etapas en la conducta del prelado. El juez rechazó esta justificación y cuestionó severamente su credibilidad, señalando que su comportamiento había alcanzado un nivel de imprudencia que equivalía a "malicia".
Castonguay subrayó que el impacto de las acusaciones sobre el cardenal se vio amplificado por el hecho de que se presentaron en el contexto de una demanda colectiva, asociándolo públicamente con un grupo de individuos acusados de abusos sexuales graves. Durante el juicio, Ouellet expresó su preocupación por ser equiparado con personas acusadas de delitos sexuales muy graves, describiendo las consecuencias personales: insomnio, estrés y una profunda sensación de injusticia.
La sentencia subraya la necesidad de un equilibrio entre la protección de la reputación y la lucha contra el abuso, recordando que las acusaciones de agresión sexual deben ser tratadas con rigor y veracidad, sin convertirse en un arma para dañar la reputación de otros.
La Santa Sede había intervenido en el asunto inicialmente. En 2022, tras recibir la denuncia, el Papa Francisco encargó al jesuita belga Jacques Servais una investigación preliminar. En agosto de 2022, el Vaticano anunció que no había "elementos suficientes" para abrir una investigación canónica por agresión sexual contra Ouellet. Ante esta situación, el cardenal optó por la vía civil, presentando en diciembre de 2022 una demanda por difamación en la que solicitaba 100.000 dólares canadienses.
Ouellet expresó en su comunicado agradecimiento al sistema judicial de Quebec por haber reconocido que las acusaciones eran falsas y formuladas con "extrema temeridad". Reafirmó su compromiso de continuar la lucha dentro de la Iglesia y la sociedad contra cualquier forma de abuso, especialmente el sexual, y mostró su apoyo incondicional a las víctimas que buscan justicia restaurativa.
Los abogados de Groleau informaron a Radio-Canada el 31 de agosto que no realizarían comentarios y no especificaron si apelarían la decisión. Casi cuatro años después de que surgieran las primeras acusaciones, el cardenal Marc Ouellet ha conseguido el reconocimiento legal que buscaba, enviando un mensaje claro sobre la importancia de proteger la reputación sin justificación.
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