El arzobispo Paul Richard Gallagher visita la Catedral Ortodoxa de Cristo Salvador en Moscú en un gesto de diálogo interreligioso entre la Santa Sede y la Iglesia Ortodoxa.
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El 25 de agosto, el arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario de Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Santa Sede, llevó a cabo una visita a la Catedral Ortodoxa de Cristo Salvador en Moscú, en el marco de su misión en Rusia. Durante esta jornada, se reunió con el Metropolitano Antonio de Volokolamsk, con quien abordó temas de interés común para ambas Iglesias.
Gallagher, acompañado por el nuncio apostólico, monseñor Giovanni d'Aniello, disfrutó de una visita guiada que se extendió por más de una hora. Este recorrido culminó con una vista panorámica de la ciudad desde las terrazas del templo, que se encuentra a poca distancia del Kremlin. La delegación de la Santa Sede fue recibida con gran hospitalidad por parte de la Iglesia Ortodoxa.
La Catedral de Cristo Salvador es un símbolo del renacimiento de la fe en Rusia. Su historia se remonta a 1812, cuando el zar Alejandro I la dedicó para conmemorar la salvación de Rusia de la invasión napoleónica. Sin embargo, su construcción no se inició hasta 1860 y fue inaugurada en 1883, siendo Alejandro III el primer zar en ser coronado allí.
A lo largo de su historia, la catedral ha enfrentado momentos de gran adversidad, incluyendo su destrucción en 1931 bajo el régimen soviético, que dio paso a la construcción de una piscina. Tras el colapso del régimen, la Iglesia Ortodoxa Rusa recibió el permiso para reconstruir el templo en 1990, con financiación proveniente de un fondo creado en 1992 por fieles de toda Rusia.
Durante su visita, el arzobispo Gallagher tuvo la oportunidad de explorar la exposición que narra la historia del templo, donde se exhiben vestimentas, documentos históricos y objetos de gran valor que fueron salvados o recreados por artesanos rusos. En su recorrido, también visitó la iglesia subterránea dedicada a la Transfiguración y la planta superior, donde se encuentra el iconostasio y una impresionante colección de frescos que abarca 22.000 metros cuadrados.
En un momento de reflexión, Gallagher se detuvo a orar ante el icono de Nuestra Señora de Vladimir, atribuido a San Lucas, que ha sido devuelto a la Iglesia Ortodoxa y se ha convertido en un objeto de devoción significativo para los creyentes rusos.
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