Pérez Pueyo advierte de que pondría su cargo a disposición antes que aceptar una solución que aleje la Virgen de Torreciudad de su ermita, y cuestiona al comisario pontificio que él mismo solicitó a Roma.
Último boletín
Ángel Javier Pérez Pueyo, obispo de Barbastro-Monzón, difundió este lunes 31 de agosto un comunicado de cinco páginas dirigido a los «hijos del Alto Aragón Oriental» en el que advierte de que abandonaría el cargo si la Santa Sede aprueba una fórmula que prive a su diócesis de la imagen románica de Nuestra Señora de los Ángeles. El texto se publica cinco días antes de que la talla regrese por un día a su ermita con motivo de la 47.ª Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe del 5 de septiembre, mientras León XIV mantiene sin resolver el informe del comisario pontificio sobre el futuro del santuario.
El documento va mucho más allá de la convocatoria de la romería. Contiene una advertencia sobre su propia permanencia en la sede y una crítica explícita al modo en que, a su juicio, está funcionando la intervención de la Santa Sede.
El obispo escribe que su pueblo puede tener por seguro que su pastor «nunca firmaría ese improbable expolio» a su dignidad, y añade que en tal caso pondría el cargo «a disposición por lealtad a nuestro pueblo». Es la segunda vez en menos de un año que apunta a una renuncia si la solución romana no le da la razón sobre la ubicación de la talla: ya lo hizo, con otras palabras, en la homilía de las fiestas de Barbastro del 8 de septiembre de 2025.
El comunicado fija con claridad la única exigencia que la diócesis declara irrenunciable. Barbastro-Monzón dice haber renunciado a cualquier compensación económica, al gobierno del nuevo templo, a sus bienes, a sus cuentas y a las entidades vinculadas a su gestión. Ha pedido a León XIV que Torreciudad sea erigido como santuario internacional dependiente directamente de la Santa Sede, que supervisaría también su realidad económica y pastoral. Lo único que no entrega, dice, es la imagen.
Esa propuesta no es nueva: la diócesis la hizo pública el 1 de julio de 2025 y es prácticamente idéntica a la que persiguen todas las partes, salvo en un punto —que sea Roma, y no la prelatura, quien asuma la gestión, incluida la patrimonial—, extremo que el Opus Dei no acepta.
El fragmento más delicado del texto es el dedicado a monseñor Alejandro Arellano Cedillo, arzobispo titular de Bisuldino y decano del Tribunal de la Rota Romana, nombrado comisario pontificio plenipotenciario para el complejo de Torreciudad por el papa Francisco el 9 de octubre de 2024.
Pérez Pueyo señala que el comisariado «recae sobre Torreciudad; no sobre la Diócesis de Barbastro-Monzón» y afirma haber contemplado cómo ese comisariado «se transformaba en una especie de mediación» entre la prelatura y la diócesis, como si su pueblo «tuviese que aceptar renuncias en vez de defender sus derechos».
El contexto de esa frase es relevante. Fue el propio obispado quien, el 25 de septiembre de 2024, anunció que ponía la controversia en manos de la Santa Sede; dos semanas después llegó el nombramiento de Arellano. En aquel momento, tanto la prelatura como el obispo se declararon dispuestos a acatar la resolución del comisario. Arellano escuchó a las partes, redactó su informe y lo entregó; el documento sigue pendiente de evaluación por parte de León XIV.
No es la primera vez que un movimiento público del obispo se lee en Roma como una interferencia en ese procedimiento. Cuando la diócesis difundió su propuesta de julio de 2025, canonistas advirtieron que el caso no se dirime mediante una dinámica de oferta y contraoferta, sino a través de una investigación y un dictamen respaldado por el Papa. Aquel comunicado no mencionaba ni agradecía en ningún momento el trabajo del comisario plenipotenciario.
El comunicado presenta el regreso de la talla a la ermita como un acto de la Iglesia diocesana. La secuencia documentada es algo distinta.
El 12 de agosto, el obispado anunció que Pérez Pueyo había «dispuesto» el traslado. Al día siguiente, este medio advirtió que la autoridad competente sobre el santuario y sobre la imagen es hoy el comisario pontificio, y que sin una decisión suya el traslado resultaba poco probable. El medio católico ACI Prensa preguntó a la diócesis si la decisión se había consensuado con Arellano, sin obtener respuesta.
El 27 de agosto, Torreciudad publicó su propia nota: fueron los responsables del santuario quienes, atendiendo la petición formulada por el obispo, trasladaron la propuesta a Arellano, y fue el comisario quien autorizó que la imagen fuese llevada a la ermita y permaneciese allí durante la celebración. La talla, además, no participará en la procesión posterior hasta el templo nuevo y regresará en vehículo.
Lo que la diócesis comunicó como una disposición episcopal fue, en la práctica, una petición que necesitó el permiso del delegado del Papa: la misma figura cuya deriva critica ahora el comunicado.
El obispo sostiene que la diócesis ha reunido documentación histórica y jurídica que impide considerar la salida de la imagen como una renuncia voluntaria, y añade que la salida «autorizada, acorde a derecho» no consta en los archivos ni del Cabildo ni de la Diócesis.
Existe, sin embargo, un documento público y conocido. El 24 de septiembre de 1962, el entonces obispo de Barbastro, Jaime Flores, suscribió con Inmobiliaria General Castellana S. A. —hoy Desarrollo Social S. A.— un contrato de censo enfitéutico, con vocación de perpetuidad, sobre la ermita, la hospedería y las dependencias anejas. Ese contrato incluía la cesión del derecho a exponer y conservar la imagen, con la obligación de mantener el culto, y encomendaba a la cesionaria su conservación y restauración. El canon anual pactado, 3.200 pesetas, quedó actualizado en 2002 en 19,23 euros.
El Opus Dei reconoce que la propiedad de la ermita y de la imagen corresponde al obispado, pero defiende la plena validez de ese acuerdo. La diócesis lo denunció como nulo de pleno derecho por burofax el 2 de diciembre de 2022, reclamando la restitución de la talla y la reversión de la ermita. La prelatura y la sociedad se opusieron, y el acto de conciliación judicial convocado por el obispado para el 20 de diciembre de 2023 quedó sin efecto al no comparecer la parte contraria. El obispado no ha llegado a presentar la demanda que anunció.
Como en septiembre de 2025, el comunicado apoya la posición diocesana en palabras privadas de Francisco: la visita ad limina de diciembre de 2021, un manuscrito del 13 de julio de 2023 con la indicación «No cedás», un encuentro en la plaza de San Pedro el 18 de septiembre de 2024 y un segundo manuscrito, del 13 de octubre de 2024, en el que el pontífice le habría advertido de «las intrigas mafiosas que están en curso».
Ninguno de esos documentos se ha mostrado nunca. Desde que el obispo los citó por primera vez, ni la diócesis ni él han publicado copia, facsímil ni fotografía de los manuscritos, y ningún medio que ha cubierto el caso ha informado de haberlos visto. Todas las referencias publicadas remiten al relato del propio Pérez Pueyo: «según relata», «asegura haber recibido», «dice que le preguntó».
Hay además variaciones entre versiones. En septiembre de 2025 el obispo situó el «No cedás» en una carta manuscrita de 2023, sin precisar fecha; el comunicado de este lunes la fija el 13 de julio de 2023. Del encuentro en la plaza de San Pedro dijo entonces que ocurrió siete meses antes de la muerte de Francisco; algunos medios lo recogieron como seis.
El segundo manuscrito, el de las «intrigas mafiosas», está fechado cuatro días después de que el propio Francisco nombrase al comisario pontificio, decisión que encomendaba el asunto a un procedimiento canónico ordinario. Es el documento con más carga: atribuye a un papa fallecido una acusación grave, sin destinatario explícito, sobre una de las partes del conflicto, en un asunto que ese mismo papa acababa de poner en manos de la Rota.
Francisco murió en abril de 2025 y no puede confirmar ni desmentir nada de esto. La única forma de que estas palabras dejen de ser un testimonio unilateral y pasen a ser una prueba es que el obispado exhiba los originales. Cuando el obispo los reveló por primera vez, la homilía causó sorpresa y desconcierto en determinados ámbitos de la Conferencia Episcopal Española.
El texto se cierra con una comparación bíblica: el obispo dice haber pensado «tantas veces» en el anciano Eleazar, el mártir del segundo libro de los Macabeos que prefirió morir antes que fingir, y afirma preferir dejar un ejemplo de fidelidad antes que traicionar lo que tiene el deber de custodiar. La frase que aparece en negrita en el documento, «La verdad puede padecer, pero no perece», resume el tono del escrito.
El comunicado llega en una semana cargada de fechas. El 5 de septiembre, la imagen presidirá el encuentro en la ermita. El 12 de septiembre, siete días después, será Arellano quien presida la 34.ª Jornada Mariana de la Familia en el templo nuevo, el mismo escenario donde seis mil fieles se congregaron el año pasado. Y sobre la mesa de León XIV sigue el informe que ninguna de las dos partes ha visto resuelto.
Pérez Pueyo, nacido en Ejea de los Caballeros el 18 de agosto de 1956, cumplió 70 años hace dos semanas. El canon 401 obliga a los obispos a presentar su renuncia al cumplir los 75. Toda la cobertura de la Diócesis de Barbastro-Monzón puede seguirse en Iglesia Noticias.
El obispo anuncia un traslado de la Virgen de Torreciudad que decide Roma (13/08/2026)
La Virgen de Torreciudad bajará a su ermita, pero volverá al santuario en coche (27/08/2026)
El obispo de Barbastro desafía a Roma y arremete contra el Opus Dei por Torreciudad (08/09/2025)
Suspendida la Misa del prelado del Opus Dei en Torreciudad (28/06/2025)
Opinión en Iglesia Noticias: La Virgen baja andando y sube en coche · Torreciudad no es un trofeo · Torreciudad: apártate Opus que aquí mando yo
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.

Comentarios (0)