
En el 30 aniversario de su ministerio episcopal, el cardenal alemán reclama que la reforma sinodal nazca de las realidades locales, no de estructuras nacionales.
El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, ha reflexionado sobre el Camino Sinodal Alemán en una entrevista con katholisch.de con motivo del trigésimo aniversario de su ministerio episcopal. A su juicio, el verdadero eje de una Iglesia sinodal debe situarse en las diócesis y en las comunidades locales, no en una estructura de ámbito nacional.
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El cardenal ha rechazado que este proceso se reduzca a trasladar a Roma un catálogo de exigencias, una opción que califica de poco imaginativa. También ha descartado la creación de una conferencia sinodal que ejerza autoridad sobre las diócesis, y aboga en cambio por un espacio de resonancia común que recoja las realidades locales y represente a la Iglesia en toda Alemania.
Marx fue uno de los artífices de este camino en 2019, como respuesta a la crisis de los abusos sexuales. Reconoce que las emociones iniciales fueron muy intensas, sacudidas por la magnitud del escándalo, pero sostiene que el proceso ha sido un paso "correcto para nombrar juntos los problemas" y no evadir la verdad.
En su día, el cardenal se comprometió con el Papa Francisco a que el Camino Sinodal alemán caminara en sintonía con el proceso sinodal de la Iglesia universal. "Y veo que eso puede lograrse. En cuanto al proceso sinodal en Roma: hay muchas cosas en marcha y se sigue avanzando", añadió el cardenal.
Al hacer balance de sus tres décadas como obispo, Marx señaló que lo más determinante de su trayectoria ha sido el enfrentamiento a los abusos sexuales. Admitió que en 1996 era incapaz de imaginar "el sufrimiento inimaginable" que esto suponía para tantas personas dentro de la Iglesia. Pese a los momentos más duros, ha encontrado aliento y entusiasmo en las comunidades y parroquias que visita.
Sobre su relación con el Vaticano, Marx elogió la actitud del Papa León XIV, al que describió como "una persona que sabe escuchar muy bien". Subrayó que el Papa no es un "gobernante autocrático" sobre la Iglesia, sino el fundamento de su unidad, e irradia una "noble y gran serenidad".
Marx, que ocupa la responsabilidad episcopal sobre los medios de comunicación —cargo que abandonará a finales de septiembre—, mostró una honda preocupación por el dominio de las grandes empresas tecnológicas, los algoritmos y la inteligencia artificial. Advirtió que "la estrecha conexión de las grandes tecnológicas con el poder político y económico entraña un gran peligro".
El cardenal lamentó la dinámica imperante en las redes sociales: los posts rápidos y los likes distorsionan gravemente la percepción de la realidad y dan ventaja a "todos los radicales y a todos los simplificadores", mientras quienes piensan de forma matizada y objetiva quedan sin espacio en esa lógica.
Al cumplir setenta y tres años, coincidiendo con su aniversario episcopal, el arzobispo de Múnich dejó clara su voluntad de seguir trabajando. Aunque a los setenta y cinco años previsiblemente presentará su segunda renuncia al cargo, Marx aseguró no sentir cansancio alguno. "Me siento absolutamente capaz de actuar y lleno de alegría", concluyó el cardenal.
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