Abelardo de la Espriella asumió la presidencia de Colombia el 7 de agosto en una ceremonia que destacó por su contenido religioso, con presencia de símbolos católicos y participación del nuncio apostólico de la Santa Sede.
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El pasado 7 de agosto, Abelardo de la Espriella asumió la presidencia de Colombia en una ceremonia que tuvo lugar en el auditorio Arena USC de la Universidad de Santiago de Cali. En su primer discurso como presidente, De la Espriella expresó su agradecimiento a Cristo Rey, afirmando que "nunca ha desviado Su mirada providencial" hacia el país. La ceremonia estuvo marcada por la presencia de símbolos religiosos, incluyendo una imagen de Nuestra Señora de Fátima.
En representación de la Santa Sede estuvo presente el nuncio apostólico en Ecuador, arzobispo Dagoberto Campos, dado que aún no se había nombrado sustituto para el nuncio anterior en Colombia. Tras la toma de posesión, se llevó a cabo un momento de oración interreligiosa que incluyó actuación de la cantante Maía y palabras de líderes religiosos como el rabino David Michaan y el pastor Eduardo Cañas. El capellán de la Casa de Nariño, padre Rodolfo Londoño, dirigió una oración invocando la acción del Espíritu Santo sobre el nuevo gobierno.
En su discurso, De la Espriella subrayó su compromiso de "luchar en la batalla cultural para recuperar el valor de la familia, del mérito, de la disciplina, del respeto a la ley, del amor a la patria y de la creencia en Dios". Afirmó que no permitirá que se ridiculicen los valores que han fortalecido a la sociedad colombiana a lo largo de generaciones.
El nuevo presidente hizo un llamado a la unidad y a la paz, destacando que "no existe política pública capaz de sustituir el trabajo que una familia unida puede hacer por sus hijos y por un país". Concluyó su discurso pidiendo que "Dios bendiga a cada uno de sus hijos" y exhortando a la población a mantenerse firme por la patria, finalizando con un "¡Viva Cristo Rey!".
De la Espriella firmó el Compromiso con la Vida y la Familia, reafirmando su postura en defensa de la vida. Esta decisión contrasta con políticas del gobierno anterior, como la ampliación de la eutanásia a menores de edad y personas con enfermedades mentales, así como la retirada de Colombia de la Declaración de Consenso de Ginebra, que rechaza el aborto como un "derecho".
La elección de Cali como sede de la toma de posesión es un hecho sin precedentes. De la Espriella buscó enviar un mensaje de descentralización, estableciendo sedes gubernamentales alternativas en Cali y Barranquilla, además de un gabinete en Medellín.
La ceremonia en el Cantón Militar de Pichincha culminó con un homenaje a los soldados colombianos caídos y una oración del administrador apostólico del ordinariado militar de Colombia, José Roberto Ospina. Entre los desafíos que enfrenta el nuevo gobierno se encuentra la búsqueda de la paz tras décadas de conflicto armado, así como la superación de las dificultades derivadas de la fallida iniciativa Paz Total del gobierno anterior.
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