El Papa advierte ante el Programa Mundial de Alimentos de que los conflictos reciben más apoyo que la nutrición de las personas.
León XIV se dirigió el 22 de junio de 2026 a los miembros del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas durante una reunión anual celebrada en su sede de Roma. En su intervención, el Papa afirmó que «el mundo hoy podría vivir sin hambre» y advirtió de que «los conflictos son “alimentados” más fácilmente que las personas son nutridas».
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El Programa Mundial de Alimentos recibió la visita del Pontífice en un encuentro marcado por la preocupación ante el hambre, la malnutrición, las guerras y la fragmentación del orden internacional. Cindy McCain, viuda del senador John McCain y exdirectora ejecutiva del organismo, calificó la presencia del Papa como «un gran honor» y destacó que «su llamado por la paz nunca ha sido más urgente».
El Papa analizó la evolución de las crisis actuales y señaló que han pasado de ser episodios aislados a realidades persistentes. Entre ellas mencionó los conflictos prolongados, la inseguridad alimentaria crónica, la volatilidad económica y las vulnerabilidades climáticas crecientes.
La fragmentación internacional fue presentada por León XIV como una de las causas de esta situación. Según afirmó, la falta de un horizonte ético compartido ha debilitado la cooperación genuina y ha desplazado el sistema internacional desde el multilateralismo hacia un «multipolarismo desordenado y lleno de conflictos».
Los gobiernos y los pueblos fueron llamados por el Papa a aumentar los recursos destinados a combatir el hambre y sus causas profundas. También pidió eliminar los obstáculos que impiden que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
La colaboración entre organismos internacionales, Iglesia y sociedad civil fue otro de los puntos centrales de su discurso. León XIV afirmó que «reforzar las capacidades de todos estos actores juntos multiplicará nuestra efectividad colectiva en la lucha contra el hambre».
La seguridad alimentaria fue definida por el Pontífice como un componente esencial de la seguridad global e integral. En esa línea, advirtió de que bienes básicos como «alimentos, agua y atención médica no pueden ser subordinados a consideraciones de mercado o intereses geopolíticos».
El PMA proporcionó en 2025 asistencia humanitaria a 121 millones de personas y se sitúa como líder mundial en la entrega de comidas escolares. León XIV destacó que esta labor resuena con la misión de la Iglesia Católica de defender la dignidad humana y fomentar la fraternidad desde el mandato evangélico de amar al prójimo.
El Pontífice planteó la necesidad de examinar los desafíos actuales y sus causas estructurales. En su intervención vinculó el conflicto, el cambio climático, la volatilidad económica y el hambre, y preguntó qué configuración del orden global permite que una capacidad productiva sin precedentes coexista con zonas de vulnerabilidad extrema.
León XIV recordó unas palabras de Francisco pronunciadas en 2016, cuando señaló que «mientras que las formas de ayuda y los proyectos de desarrollo son obstaculizados por decisiones políticas incomprensibles, las armas no lo son». A partir de esa referencia, denunció que la facilidad con la que se alimentan los conflictos revela un desequilibrio profundo en las prioridades políticas y morales.
El hambre, según advirtió el Papa, no solo provoca sufrimiento inmediato. También erosiona la cohesión social, aumenta el riesgo de conflictos, alimenta la migración forzada y debilita la capacidad de los Estados y las sociedades para construir instituciones resilientes y un desarrollo económico sostenible.
La acción humanitaria fue presentada por León XIV como una expresión concreta de la responsabilidad de la comunidad internacional. El Papa subrayó que esta tarea exige fortalecer la solidaridad, resistir la exclusión y reconocer la dignidad inherente de cada persona.
La cooperación multilateral debe renovarse, afirmó el Pontífice, porque «en un mundo cada vez más fragmentado y multipolar, ningún estado puede abordar los desafíos globales por sí solo». Al inicio de su visita, el Papa ofreció una oración y depositó una ofrenda floral en un memorial dedicado a quienes han perdido la vida en este servicio humanitario.
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