La instrucción del Cardenal Omella genera controversia entre los sacerdotes de Barcelona.
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El cardenal Juan José Omella ha exigido a los sacerdotes de la archidiócesis de Barcelona que asistan al acto con el Papa León XIV el próximo 9 de junio "vestidos de capellans". La orden fue comunicada en una reunión del consejo presbiteral, integrado por más de sesenta sacerdotes, y ha provocado malestar y críticas entre varios de ellos. El encuentro tendrá lugar en la Catedral de Barcelona y constituirá la primera aparición pública del Pontífice tras su llegada a Cataluña.
La visita papal ha despertado gran expectación, pero también ha puesto al descubierto tensiones internas en la Iglesia catalana. La decisión de celebrar la inauguración de la torre de Jesucristo en la Sagrada Familia en castellano ha generado descontento entre quienes reclaman una mayor presencia del catalán en los actos litúrgicos. En este marco, la exigencia de Omella respecto al alzacuello ha intensificado la polémica, con algunos sacerdotes preocupados por las implicaciones que pueda tener en su participación en el evento.
El Papa León XIV llegará a la catedral al mediodía para presidir la hora media, momento de oración en la liturgia católica. Durante la celebración, el Pontífice bendecirá a los asistentes, pronunciará la homilía y realizará la bendición de la cripta de Santa Eulàlia. El acto incluirá un himno en latín y una salve en catalán, aunque la predominancia del castellano en otras ceremonias ha generado inquietud entre los fieles catalanes.
La visita papal ha puesto de manifiesto las divisiones que atraviesan la Iglesia, donde sectores conservadores y progresistas mantienen posiciones enfrentadas. Mientras unos ven en la llegada del Pontífice una ocasión para reforzar la identidad católica en Cataluña, otros critican lo que consideran una inclinación hacia los grupos más conservadores, particularmente por la instalación de confessionarios en el Estadio Lluís Companys, decisión que ha suscitado debate al no tratarse de una misa formal.
Con la visita cada vez más próxima, la comunidad católica catalana se debate entre la reflexión sobre su identidad y el papel del idioma en la liturgia, en un contexto donde las expectativas son elevadas y las tensiones evidentes.
