Los obispos llaman a la paz, al diálogo y a vivir la fe como camino de fraternidad entre religiones
La Iglesia española ha felicitado a las comunidades musulmanas con motivo del final del Ramadán y la celebración del Eid al-Fitr, subrayando los valores compartidos de fe, oración y búsqueda de Dios.
En un mensaje firmado por Mons. Ramón Valdivia, presidente de la Subcomisión Episcopal para Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso, los obispos destacan que este año cristianos y musulmanes han coincidido en un mismo tiempo espiritual: “el calendario ha hecho posible que musulmanes y cristianos hayamos compartido un tiempo de ayuno, oración y limosna”.
El texto pone en valor esta coincidencia como un testimonio común de fe: “el corazón del ser humano no puede dejar de buscar a Dios, plenitud de sentido de la existencia humana”.
Los obispos también dirigen su mirada al sufrimiento provocado por los conflictos armados, recordando con contundencia que “la guerra es contraria a la voluntad de Dios y bombardea sin piedad el proyecto divino de la fraternidad universal”. Ante esta situación, invitan a no caer en la desesperanza y a perseverar en la oración: “no nos cansemos de orar por el don de la paz”.
El mensaje insiste además en la necesidad de cuidar el lenguaje y las relaciones: “renovemos nuestro compromiso por promover la reconciliación”, pidiendo evitar “el lenguaje del desprecio y del odio”. En este sentido, subrayan que “la fe sigue siendo el lugar común en el que los creyentes pueden volver a mirarse a la cara como hermanos”.
En esta línea de diálogo, la Conferencia Episcopal ha anunciado la creación del Departamento para las relaciones islamo-cristianas, un paso que refleja su “deseo y compromiso renovado para seguir trabajando juntos al servicio de la sociedad”, así como para promover y custodiar la libertad religiosa.
El mensaje concluye con una invitación clara a la oración compartida: “Recemos unos por otros, y no nos cansemos de pedir al Altísimo el don de la paz”, en un llamamiento a que creyentes de distintas religiones sean instrumentos de reconciliación en un mundo marcado por la violencia.
