Conferencias episcopales de distintos países se suman a la llamada del Papa León XIV para rezar por el fin de la violencia el 11 de abril.
El Papa León XIV invitó durante su mensaje "Urbi et Orbi" del Domingo de Pascua a celebrar una jornada de oración por la paz el 11 de abril. Pidió organizar una vigilia en la basílica de San Pedro y que los fieles de todo el mundo se unieran espiritualmente para implorar el don de la paz en un contexto internacional marcado por conflictos y violencia.
En Estados Unidos, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos, Mons. Paul Coakley, hizo un llamamiento a obispos, sacerdotes y fieles para unirse a la iniciativa, ya sea de forma presencial o desde sus comunidades. Invitó a todos los que "aspiran a la paz verdadera" a sumarse a la oración junto al Santo Padre.
El Pontífice advirtió del riesgo de acostumbrarse a la violencia y caer en la indiferencia ante el sufrimiento humano. "Nos habituamos a la violencia, nos resignamos y nos volvemos indiferentes", señaló, denunciando la falta de reacción ante la muerte de miles de personas y las consecuencias sociales y económicas de los conflictos.
En Italia, el cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal, exhortó a sacerdotes, religiosos y fieles a participar en la vigilia u organizar momentos de oración en sus comunidades para "implorar el don de la reconciliación". Pidió rechazar la guerra y no normalizar el horror provocado por los conflictos.
La Conferencia Episcopal de México, en colaboración con la Compañía de Jesús y la Conferencia de Superiores Mayores, lanzó un llamamiento urgente a la sociedad bajo el lema: "Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón". Los obispos subrayaron que la paz es un don, pero también una tarea que exige transformar los conflictos en oportunidades de perdón.
En España, el obispo de Huesca, Mons. Pedro Aguado, convocó a los fieles a una vigilia de oración en la iglesia de San Vicente el Real. Destacó que "la paz está en el corazón del Evangelio" e invitó a los cristianos a comprometerse personalmente como constructores de paz.
Desde Filipinas, el presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Gilbert Garcera, animó a las comunidades a sumarse a la jornada, subrayando la necesidad de reforzar el compromiso con el diálogo, la reconciliación y la no violencia.
