Obras Misionales Pontificias recoge el testimonio de una religiosa que presenció el martirio de Esther Paniagua y Caridad Álvarez.
El Papa León XIV visitará el próximo lunes en Argelia la casa de las agustinas misioneras en Bab El Oued, donde vivieron Esther Paniagua y Caridad Álvarez, asesinadas en 1994 y beatificadas en 2018 como mártires de Argelia.
La visita se enmarca en el viaje apostólico del Pontífice por varios países africanos, todos ellos territorios de misión. Argelia recibirá por primera vez a un Papa en un contexto donde la Iglesia es una comunidad minoritaria.
Obras Misionales Pontificias ha recogido el testimonio de María Jesús Rodríguez, agustina misionera y testigo directo del asesinato de ambas religiosas. En 1994, cuando la violencia se recrudecía, las comunidades debatieron si permanecer o abandonar el país. Decidieron quedarse libremente, conscientes de los riesgos que corrían.
"Nadie nos quita la vida, porque ya la hemos entregado", recuerda Rodríguez como una de las máximas que definían el espíritu de aquellas misioneras. Esther y Caridad fueron abatidas a tiros en la calle cuando se dirigían a celebrar la Eucaristía en la Jornada del Domund, durante la crisis argelina de los años noventa.
La casa donde vivían funciona ahora como centro de acogida para niños y mujeres, prolongando así la labor misionera en el país.
Monseñor Diego Ramón Sarrió Cucarella, obispo de Laghouat desde 2025, describe la Iglesia en Argelia como una comunidad pequeña pero viva, integrada en gran parte por migrantes, estudiantes y religiosos. Subraya que la visita papal será un signo de cercanía y comunión para una Iglesia que vive su misión desde la discreción y la fidelidad. "Aquí aprendemos que la misión no se mide por lo que se puede contar, sino por la fidelidad", afirma.
El testimonio de los mártires permanece como una llamada a la entrega y al acompañamiento del pueblo en una sociedad mayoritariamente musulmana.
