Los documentos que publica El País muestran a un Pontífice que envió un delegado a cerrar el conflicto de Torreciudad y, a la vez, animaba por escrito al obispo a no ceder.
Último boletín
El papa Francisco pidió por escrito al obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, que no cediera en la disputa por el santuario de Torreciudad, y lo hizo en paralelo a la intervención institucional que el propio Vaticano había abierto sobre ese mismo asunto. Lo revelan dos cartas manuscritas inéditas fechadas el 13 de julio de 2023 y el 13 de octubre de 2024, publicadas por El País, que ha accedido en exclusiva a los documentos originales aportados por el obispo a ese periódico laicista.
En la primera, Francisco fue tajante: "¡No cedás!". Cuatro días después de recibirla, el 17 de julio de 2023, Pérez Pueyo destituyó al rector de Torreciudad y nombró en su lugar a un sacerdote de su confianza. La segunda carta llegó cuatro días después de que el Pontífice colocase el santuario bajo un comisario extraordinario, es decir, cuando el asunto había pasado formalmente a manos de un delegado enviado a encauzar la disputa.
El conflicto arrancó en enero de 2020, cuando el Opus Dei solicitó modificar el estatus jurídico del santuario, vigente desde 1962. Según los acuerdos originales, la diócesis había cedido a la organización "el dominio útil" del complejo religioso a perpetuidad. Pérez Pueyo se negó a firmar cualquier actualización de esos términos y las negociaciones quedaron estancadas durante tres años.
Las conversaciones continuaron durante 2024 sin resultado. El 9 de octubre de ese año, Francisco intervino en el santuario y nombró comisario extraordinario al arzobispo Alejandro Arellano, decano del Tribunal de la Rota. Cuatro días más tarde, el 13 de octubre, remitió a Pérez Pueyo la segunda carta, en la que explicaba el sentido de aquel nombramiento: "Al nombrar al Decano de la Rota hago visible mi discreta intervención en las actividades del Opus Dei allí".
Según el texto publicado por El País, la misma carta añadía otra referencia a sus propósitos: "Y, al proponerte un nuevo destino, busco librarte de todas 'las intrigas mafiosas' que están en curso. Así se ve claro que mi intervención es total". Ese "nuevo destino" remitía a una gestión vaticana para trasladar al obispo a la diócesis de Ciudad Real. Según fuentes eclesiásticas que cita el diario, se le informó al Papa que el obispo "no aguantaba las presiones del enfrentamiento".
El prelado, según la propia versión de Pérez Pueyo, sorprendido por una decisión adoptada sin consultarle, dedujo que se había actuado a sus espaldas y solicitó audiencia con Francisco. Durante el encuentro en Roma le expuso la situación completa. El Pontífice, al comprender que alguien en el Vaticano o en España había intentado engañarle -siempre según esta versión del obispo filtrada a El País- congeló el nombramiento, que quedó paralizado y se resolvió en julio, ya tras su fallecimiento, por el papa León XIV. Las mismas fuentes apuntan que "no es la primera vez que desde el Vaticano y España intentan sacar a Pérez Pueyo de Barbastro y moverlo a otra diócesis. Ya lo intentaron años antes por otro conflicto ajeno al de Torreciudad".
Las dos líneas de actuación de Francisco no encajan entre sí. El Pontífice intervino en Torreciudad con un comisario extraordinario del que se esperaba el cierre del conflicto y, cuatro días más tarde, escribió a una de las partes para explicarle que ese mismo nombramiento hacía visible su intervención en las actividades del Opus Dei y que su implicación era total. Quince meses antes había pedido a ese obispo que no cediera. Quien designó al delegado había tomado partido por escrito mucho antes de designarlo.
La misma dificultad alcanza al traslado a Ciudad Real. La carta de octubre de 2024 lo presentaba como el modo de librar al obispo de "las intrigas mafiosas" en curso, mientras que la razón trasladada al Papa, según las fuentes eclesiásticas que cita El País, fue otra: que Pérez Pueyo no soportaba la presión del enfrentamiento. El nombramiento acabó congelado, si se atiende a la versión del propio obispo, cuando Francisco concluyó que alguien había intentado engañarle. Una misma decisión, explicada de dos maneras y anulada después por quien la había respaldado.
El efecto de la correspondencia, una vez publicada, recae sobre la figura del pontífice fallecido más que sobre las partes en litigio. Los documentos que refuerzan la posición del obispo de Barbastro son los mismos que muestran a un Papa actuando a la vez como juez del conflicto y como parte interesada en su desenlace, con un comisario nombrado en público y un respaldo garantizado en privado.
El núcleo de la disputa es la imagen de la Virgen de Los Ángeles, una talla de origen medieval custodiada en su ermita hasta que el Opus Dei la trasladó a Torreciudad hace 60 años, tras ofrecerse a restaurarla. La organización sostiene que el obispo de entonces cedió la escultura a perpetuidad en 1966 y aporta como prueba documentación notarial y un acta de censo enfitéutico. Pérez Pueyo ha manifestado que esa documentación no consta en los archivos del Cabildo ni de la diócesis, y considera que la permanencia de la talla en el santuario constituye una retención ilegal.
El obispo ha anunciado que presentará su dimisión al Vaticano si la imagen no regresa a la diócesis. En un comunicado reciente reclamó también la pila bautismal de la catedral, que según su versión fue trasladada a la sede central de la organización en Roma. Sin embargo, no dice que la pila fue hallada hecha añicos en el río y que el Opus Dei la reconstruyó. Junto a esas peticiones ha planteado una solución estructural: que el Vaticano designe el santuario como internacional y que la propia Santa Sede audite y apruebe sus cuentas, así como las de las fundaciones y sociedades mercantiles vinculadas al complejo.
Fuentes de la diócesis citadas por El País no descartan acudir a los tribunales si el asunto no se resuelve de forma amistosa, como ya hizo el obispado en el pleito que mantuvo contra la diócesis de Lleida, su Museo Diocesano y la Generalitat de Cataluña por la restitución de 111 bienes religiosos procedentes de 42 parroquias de Barbastro.
La reclamación de una talla mariana por vía contenciosa no es nueva en Barbastro-Monzón. El obispado logró en marzo de 2021 la entrega forzosa de la Virgen de Zaidín por orden judicial, después de un litigio que se prolongó más de dos décadas. La justificación esgrimida durante todo ese tiempo fue la restitución del patrimonio a las comunidades de origen, el mismo argumento que sostiene ahora la petición sobre la Virgen de Los Ángeles.
El destino final de aquella talla gótica no fue, sin embargo, el altar de su parroquia. En lugar de recuperar su función devocional y litúrgica en el pueblo de Zaidín, la imagen fue trasladada a las vitrinas del Museo Diocesano, donde permanece expuesta desde entonces. Lo que se reclamó como objeto de fe y de oración de un pueblo terminó convertido en pieza de exhibición museística.
El paralelismo debilita el argumento devocional que ahora se invoca sobre Torreciudad. Si la victoria judicial en el caso de Zaidín no devolvió la imagen a los fieles que la rezaban, sino a una sala de museo diocesano, la promesa de restituir la Virgen de Los Ángeles al culto queda pendiente de un precedente que apunta en la dirección contraria.
Las dos misivas son manuscritas, con la caligrafía y la firma habituales de Francisco, y El País las ha verificado comparándolas con otros escritos autógrafos del Pontífice. Fuentes eclesiásticas señalan al diario que estas cartas, como otras comunicaciones directas del papa argentino, eran escaneadas por una persona de su confianza y remitidas después a los destinatarios por correo electrónico.
Las decisiones de Francisco sobre el Opus Dei venían de atrás. En el verano de 2022 situó a la organización bajo el Dicasterio del Clero, al que debe informar de sus actividades, y decretó que su máximo responsable "no será distinguido" con el cargo de obispo ni podrá ostentar el anillo ni las vestiduras episcopales.
Un año después, en 2023, modificó el carácter de prelatura personal del que la organización disfrutaba desde 1982, un estatus que le permitía carecer de ámbito territorial definido y quedar al margen de la autoridad de cualquier obispo diocesano, y la reclasificó como asociación clerical pública, con la facultad de incorporar clérigos junto a personal laico. Ordenó además que reescribiera sus estatutos conforme a la nueva categoría. Con esos cambios, el Opus Dei pasó de una figura autónoma a otra encuadrada en la estructura jerárquica de la Iglesia.
Francisco murió con el conflicto de Torreciudad abierto. El comisario extraordinario Alejandro Arellano no cerró el asunto ni resolvió uno de sus puntos centrales, la posesión de la Virgen de Los Ángeles.
Fuentes eclesiásticas consultadas por El País prevén que el Opus Dei recupere el control del santuario durante el nuevo pontificado. Pérez Pueyo ha señalado que la diócesis renuncia a la gestión del complejo y al nombramiento del rector, y que se limita a reclamar el regreso de la talla y de la pila bautismal de la catedral.
La posición del papa estadounidense hacia la organización sigue en línea formal con la de su predecesor. León XIV no ha aprobado todavía la actualización de los estatutos que Francisco había ordenado reescribir, ni se ha pronunciado sobre el fondo del pleito de Torreciudad. En marzo recibió en audiencia privada al escritor Gareth Gore, autor de un libro en el que acusa al Opus Dei de manipulación y maltrato de sus miembros, y publicó fotografías del encuentro. Gore declaró ante los medios de comunicación que el Papa le felicitó por su "trabajo riguroso".
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.

Comentarios (0)