Un estudio nacional revela que la mayoría de los asistentes a iglesias en Estados Unidos mantiene o ha incrementado su participación en los servicios religiosos cinco años después del inicio de la pandemia de COVID-19
Una investigación que abarcó a más de 24.000 participantes de más de 80 denominaciones ha puesto de manifiesto que la asistencia presencial sigue siendo la opción preferida para tres cuartas partes de los encuestados. Aunque el culto en línea se ha generalizado, solo un 26% de los asistentes utiliza regularmente esta modalidad. Las familias y los adultos jóvenes tienden a participar en ambos formatos.
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El dato más relevante es que el 38% de los asistentes se unió a su iglesia actual después de que comenzara la pandemia. Este grupo incluye tanto a personas que han cambiado de congregación como a quienes han regresado o se han unido por primera vez. Muchos de ellos aportan una energía renovada y un optimismo elevado sobre el futuro de sus comunidades religiosas.
El estudio también destaca que la mitad de los asistentes se involucra en actividades de voluntariado al menos una vez al mes. Más de un tercio ha aumentado sus contribuciones financieras, siendo el uso de donaciones electrónicas una práctica común entre más de la mitad de los encuestados.
La investigación forma parte de un proyecto colaborativo de cinco años financiado por Lilly Endowment Inc. y liderado por el Hartford Institute for Religion Research en la Hartford International University for Religion and Peace.
Los resultados se suman a una serie de informes previos que buscan comprender mejor el impacto de la pandemia en la vida congregacional y la participación religiosa en Estados Unidos.
El estudio refleja una recuperación significativa de la vida religiosa comunitaria tras los años de confinamiento y restricciones sanitarias que marcaron el inicio de la crisis sanitaria global.
