Las Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción organizan una conferencia en Roma para difundir el legado del fundador cuya causa de beatificación sigue abierta.

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Jueves, 22 de octubre
Las Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción organizan para el lunes 26 de octubre, en el Instituto Máximo de Roma, una conferencia dedicada a la figura del Siervo de Dios fray Alfonso María de la Cruz Sardinas y Zavala, con el propósito de dar a conocer su legado espiritual y pastoral. El acto, titulado "Misionero de una paz desarmada y desarmante en el Perú del siglo XIX", girará en torno a la difusión y reflexión de las cartas pastorales del sacerdote franciscano, que fue el segundo obispo de la diócesis de Huánuco.
Fray Alfonso María nació en Huánuco en 1842 y con apenas quince años, en 1857, ingresó al Convento de los Padres Franciscanos de Ocopa, seducido por el modo de vida sobrio y desprendido de aquellos misioneros. Allí se formó como hombre de oración, pronunció sus votos solemnes en 1862 y recibió la ordenación sacerdotal en 1867. El deseo de llevar el Evangelio por todo el país lo llevó a aprender el quechua y a compartir su propia pobreza con los más humildes.
Lejos de permanecer en un único convento, el fraile extendió su actividad misional por numerosas poblaciones del centro del Perú: Huancayo, Jauja, Lima, Ica, Ayacucho, Huancavelica y Huánuco. Predicaba con elocuencia y vivía de forma austera, humilde y fraterna, llegando a las distintas comunidades a lomo de burro o a pie para administrar los sacramentos y atender a los más pobres. Se distinguió por su entrega al confesionario, a la dirección de ejercicios espirituales y a las misiones populares.
Según explicó la hermana Karina Gonzales Risco, vicepostuladora de la causa, monseñor Alfonso es considerado el pionero de una educación para la paz en el Perú del siglo XIX y modelo de misionero por su vida franciscana austera, su evangelización itinerante y su labor educativa.
El origen de la Congregación de Religiosas que fundó está ligado a una experiencia personal: durante su estancia en Sayán, fue curado de una grave enfermedad por intercesión de María Inmaculada. Como fruto de ese acontecimiento, el 6 de diciembre de 1883 fundó la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, orientada a la educación y a las obras de caridad.
La hermana Gonzales Risco subrayó también el testimonio de sus últimos días: enfermo de una llaga en la pierna que le impedía caminar, se hacía transportar en una especie de carretilla hasta el Santísimo Sacramento para orar, convirtiendo esa postración en su nueva forma de misión. Falleció en 1902, recordado como "franciscano humilde, austero, misionero, sacerdote ejemplar y vigilante pastor".
La causa de beatificación del Siervo de Dios Alfonso María sigue abierta en el proceso eclesiástico.
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